Cecilia Pinedo y Victoria Ranni son las dos de las tres caras de Bocado, el festival gastronómico que nació para poner en valor la cocina del NOA y convertir a Salta en escenario de nuevas experiencias. Pinedo, mitad salteña y mitad porteña, es productora y trabajó en gastronomía en Buenos Aires; en Salta desarrolló un emprendimiento de cocina para extranjeros y colaboró con su madre en el Hotel Hacienda de Molinos. También escribe guiones para redes y marcas. Ranni es licenciada en Comunicación Social y publicista, porteña radicada en Salta, donde desarrolla su actividad como productora de eventos junto a Celeste Borigen, la tercera de las impulsoras.
En diálogo con Dossierweb, Pinedo y Ranni cuentan cómo nació Bocado y qué buscan generar con un formato que combina gastronomía, turismo, productores, marcas y servicios. Analizan el potencial de la cocina regional más allá de las empanadas y las humitas, la necesidad de crear experiencias capaces de atraer visitantes y jerarquizar la oferta local, y el impacto que un festival de esta escala puede producir en múltiples sectores. Además, explican por qué Bocado es itinerante, cómo trabajan durante todo el año y anticipan la segunda edición, que se realizará del 23 al 25 de octubre en los Boxes Productivos de SYNC, sobre Circunvalación Oeste, con una propuesta que combinará gastronomía, productores, bodegas y marcas, en un espacio pensado para que el público recorra y descubra diferentes propuestas.
Especial Dossierweb
Bocado reunirá 17 restaurantes de todo el país, chefs invitados, mercado de productores, vinos, música en vivo y nuevas experiencias
— Los eventos gastronómicos tienen un impacto importante en las economías y el festival Bocado tiene el perfil de ese tipo eventos. ¿Cómo ven ustedes esto luego de una primera edición y ahora encaminadas hacia una segunda parte?
— Victoria Ranni (VR) Con nuestra profesión de organizadoras de eventos y con nuestra veta gastronómica, lo que queríamos generar era un contenido de valor en Salta. Hoy en la agenda de eventos, si bien hay de todo, no había algo con tanta calidad ni con tanta envergadura que traccionara gente de todas las provincias y generara un impacto en un montón de industrias. Porque no es solamente la industria gastronómica la que termina generando movimiento con este festival. El primer motivo fue crear un evento diferente, que realmente en su esencia fuera diferente y que, obviamente, apoyara a los gastronómicos. Así buscamos potenciar la gastronomía del NOA. Quizás todo el mundo piensa que viene a comer humitas y empanadas y no conoce que tenemos mangos y la cantidad de productos que tenemos en el NOA: pimientos y un montón de productos diferentes que hay que darles valor. Nosotros los queremos poner en valor en este evento.
Bocado llega con el objetivo de posicionar a Salta como escenario de nuevas experiencias gastronómicas ampliando lo regional
— ¿Dónde ven los principales puntos de evolución de Bocado y de su impacto sobre la economía?
— Cecilia Pinedo (CP): El festival toca de todo. Nosotros trabajamos desde herreros, gente de carpintería, armado y desarme. Tenemos empresas que nos traen toda la parte eléctrica, además de electricistas, pintores, empresas que hacen cartón. Son sectores que parecen no estar relacionados con la gastronomía y sin embargo hacen que el festival pueda realizarse y funcionar. El año pasado era en un lugar diferente, entonces depende de la infraestructura que necesitamos para el lugar donde lo vamos a hacer. Son los servicios que llamamos puntualmente. Pero el festival mueve un montón de cosas. El año pasado era el primero y no tuvo un impacto tan grande. Pero este año vemos, por la venta de entradas, que vendrá gente de Buenos Aires y de Córdoba. El plan, a futuro, es que el festival sea un hito del Noroeste y que atraiga turismo de envergadura, como algo que resuene más en la provincia.
— El turismo culinario aparece entre los segmentos con mayor proyección de crecimiento en América Latina.
— CP: Un poco sí. También nos pasa que Bocado nace porque Salta quizás no tiene una oferta gastronómica pensada puntualmente para el turismo, más allá de las empanadas y su gastronomía típica. Yo hablo de experiencias gastronómicas que no estén adentro de un restaurante. En otros países, las ciudades tienen una identidad gastronómica fuerte. Salta, Jujuy o Tucumán la tienen, pero además esas experiencias se llevan en vivo a otros lugares. Por ejemplo, adentro de un viñedo tenés una experiencia gastronómica. A Salta le faltan algunas cosas y también el puntapié de Bocado es hacer que eso explote. Después también queremos darles la posibilidad a los mismos cocineros. Jujuy tiene dos representantes gastronómicos impresionantes, Florencia Rodríguez y Daniel Hansen. En Salta quizás no hay una figura puntual y nuestra idea siempre es hacer que esa figura surja de un lugar como este.
El escenario será SYNC Boxes Productivos y durante todo el fin de semana habrá mucho para recorrer, probar, descubrir y compartir
— ¿Cuál es el click que tiene que hacer Salta para escalar en calidad y lograr que alguien de Buenos Aires, Mendoza o incluso del exterior compre un ticket y venga a vivir una experiencia gastronómica?
— CP: Yo creo que cualquier cosa que digamos es una percepción nuestra. Me parece que también, en el inconsciente colectivo, el Noroeste argentino siempre tiene un ticket barato. Eso hizo que nuestra oferta gastronómica, en algún punto, se quedara cómoda en un lugar en el que ya estaba y le iba bien así. Ahora ya empezaron a salir ofertas mucho más disruptivas, que trabajan con productores locales, que hacen kilómetro cero y que tienen una oferta que da una vuelta de tuerca. Para mí esto no es menor. Que vos puedas ir a un museo en medio de la nada, como el Museo James Turrell en Colomé, y comer un menú de tres pasos, también es un impulso para que otros lo hagan.
— VR: Para mí el click es la experiencia. Otras provincias lo están haciendo muy bien. Creo que Mendoza es bastante pionera y lo lleva muy bien adelante con sus experiencias gastronómicas a través de los viñedos. Aquí tenemos mucho todavía para explorar, no solamente los viñedos. Si el turismo se combina con la calidad y con experiencias gastronómicas novedosas, sería un boom. Bocado es eso, porque no es sólo la experiencia gastronómica. Creo que ahí también es adonde tenemos que apuntar también como región para posicionarnos. Y hay algo que sí está pasando: Vallearriba, que es una bodega que está en medio de la nada, ya está armando un visitor center, un lugar donde vas a poder ir y tomar algo. Tacuil ya armó su pequeño lugar, Colomé ya tiene su restaurante y en Cafayate tenemos bodegas donde ya podés ir y comer. Ahí la vara la va a ir poniendo el mismo público.
Las organizadoras destacan el potencial de las experiencias gastronómicas para atraer visitantes y fortalecer la oferta turística de Salta.
— ¿Qué falta para que Salta pueda generar experiencias gastronómicas de gran atractivo para turistas internacionales y no solamente para el público local?
— VR: Un poco también es oferta y demanda. Hay cosas que el mismo público puede ir traccionando. Jujuy hizo cosas maravillosas en estos últimos años y en Salta la Feria Bocado es de las buenas cosas que se están haciendo muy bien. Veo un esfuerzo grande de gastronómicos y hoteleros por tener un buen servicio en precio y calidad. También están apareciendo otros contenidos: fiestas electrónicas, la feria de arte, vinos y otras propuestas. Están empezando a pasar cosas. Creo que la respuesta se está construyendo y estamos en ese camino. Nosotras somos privadas, y queremos que nuestro trabajo aporte a todos, desde el turismo, la hotelería y la gastronomía hasta los productores, los oficios.









