El presidente de la consultora Fimades Luís Palma Cané advirtió que si no se implementan medidas de política económica "en la medida que haya supéravit comercial, seguirá la fuga de capitales" y se profundizará la recesión.
El economista hizo hincapié en la incertidumbre económica y política que provocó que se fugaran u$s40.000 millones y manifestó que las medidas tomadas para frenarla son sólo "de maquillaje".
Palma Cané pronosticó que la caída de la economía argentina en el 2009 será mayor al 3% y "necesariamente habrá que recomponer el superávit fiscal". Además, planteó que el país atraviesa "el peor momento porque tiene recesión técnica e inflación".
El economista criticó los anuncios realizados por el Gobierno tras las elecciones y alertó que "hace falta un cambio copernicano".
-¿Cuáles son las perspectivas para la economía argentina?
-Este año la caída del producto bruto interanual no va a ser menor al 3%. Si va a ser mucho mayor o no dependerá de las políticas macroeconómicas que se implementen de acá a fin de año. Si todo sigue como hasta ahora, la caída va a ser un poco mayor sobre todo teniendo en cuenta al sector agrícola donde la cosecha que se prevé para el trigo está en los mínimos históricos con 3 millones de hectáreas.
-El Gobierno sigue sosteniendo que si existe un contexto recesivo obedece a la crisis internacional. Sin embargo, varios analistas destacan que se está revirtiendo el escenario mundial desfavorable. ¿Cuál es su opinión?
-En primer lugar, hay una inconsistencia en el Gobierno cuando hace menos de un año dijeron que el país estaba blindado gracias al programa económico. La afirmación de que la crisis que está viviendo nuestro país es producto de la internacional es una verdad a medias. Un gran porcentaje de la caída de la actividad es consecuencia directa de los errores de política económica pero también es cierto que el cese del viento de cola no sumó, empeoró la recesión económica.
-¿El mundo está saliendo de la crisis?
-La situación ya comenzó a revertirse. Estados Unidos es el primero que está pegando la vuelta por aplicar políticas agresivas. Ya hay brotes es. En nuestro escenario, en este segundo semestre Estados Unidos va a dejar de caer y recuperará el sendero de crecimiento en el 2010. China e India evidentemente han pegado la vuelta y poco a poco, se va a ir sumando Europa y después Japón. Lo peor ha pasado.
-¿Qué opina de los cambios introducidos en el INDEC?
-Opino que no son cambios, son una gran pintada de pared. Por ejemplo, como gran novedad dicen que el INDEC va a pasar a depender del ministro de Economía, lo cual es un formalismo porque en la realidad no cambia nada. Segundo, permanecen los funcionarios, sin abrir juicio de valor sobre sus capacidades técnicas, impuestos por el secretario Guillermo Moreno. No se piensa reincorporar ni por concurso a toda la gente de elevado nivel técnico que había antes y para seguir maquillando crearon dos comisiones que todos sabemos que van a ser inocuas.
-¿Qué cambios habría que introducir?
-Hay que recrear el INDEC, llamar a concurso de antecedentes para los puestos técnicos y bajo ningún punto de vista un organismo de estadísticas serio puede depender del Poder Ejecutivo. Normalmente depende del Legislativo. Eso es lo que creo que hay que hacer porque sino evidentemente puede pasar lo que pasó en los últimos dos años: la manipulación arbitraria, grosera y vergonzosa de los números del INDEC.
-¿Qué opina de los controles presentados la semana pasada para la compra de dólares?
-La medida no hace mas que reiterar la metodología que tiene este Gobierno de atacar los efectos y no las causas. Para impedir la fuga de capitales, no tenemos que poner control de cambios porque el capital sigue fugando, solamente que al país le cuesta más caro. Hay que atacar verdaderas las causas. Los capitales se están fugando por el grado de incertidumbre política y económica que existe en este país. Si fuera tan simple prevenir la fuga poniendo controles, habría que prohibir directamente la salida de moneda extranjera. Está claro que son medidas de maquillaje que en nada van a contribuir a evitar la fuga de capitales.
-O sea ¿la fuga de capitales va a continuar e inclusive puede llegar a incrementarse si no se toman otras medidas de política económica?
-Si ya se fugaron u$s40.000 millones de dólares ¿Por qué no se van a fugar más si sigue todo igual? En algún momento se agotan los dólares que están en los colchones pero en la medida que haya superávit comercial, seguirá habiendo fuga de capitales. La existencia de fuga de capitales implica que se va profundizar la recesión porque a medida que en vez de invertir o ahorrar en la Argentina, se lo deriva a cualquier otro país, hay un dólar menos que está girando en el circuito económico para financiar capital de trabajo.
-¿Qué hay que hacer en materia fiscal?
-El superávit fiscal no existe más. Hay que dirimir entre lo que se llama el superávit primario y el saldo financiero. El superávit primario cayó 66% respecto al año pasado como consecuencia de que los gastos aumentaron fenomenalmente por las elecciones y no hay ningún atisbo de ajuste. En realidad, la caja del Gobierno es el superávit primario menos el pago de intereses de la deuda. Si este fuera el caso, este mes ya hubo $1.600 millones de déficit. El superávit primario ya no alcanza para pagar los intereses. La Argentina necesariamente tiene que recomponer su situación fiscal. De lo contrario, la recesión va a ser cada vez mayor y cuanto más se demore el ajuste, más grande será la necesidad de hacerlo.
-¿Hay margen para aumentar los impuestos?
-No. La presión impositiva es la más alta de la historia económica argentina y hay un margen bastante grande para bajar los gastos pero hay que tomar el costo político. En este momento hay $40.000 millones en subsidios. Es una política muy clara de transferencia de ingresos hacia los sectores urbanos. Es insostenible. Era una política que se podía hacer cuando uno tenía un gran superávit pero personalmente estoy en contra de los subsidios implícitos. Si uno quiere que el boleto del colectivo sea barato, debe pasar por el Congreso para aprobar una cifra. Pero si lo deciden cuatro iluminados que tienen los superpoderes estamos totalmente fuera de las políticas macroeconómicas globales que son las que tienen éxito en el mundo desarrollado.
-La semana pasada el ministro de Economía aseguró la continuidad de la flotación administrada del tipo de cambio. ¿Es lo más adecuado dadas las circunstancias?
-No creo absolutamente para nada en la flotación administrada porque, de nuevo, el precio lo ponen cuatro o cinco personas que se sientan en una mesa con el grado de arbitrariedad que eso implica, lo cual no quiere decir que el tipo de cambio lo marque el mercado. El mercado determina la oferta y la demanda pero la autoridad monetaria puede tener algún grado de supervisión, sobre todo como se hace en Europa para evitar las grandes volatibilidades.
-¿Hoy quién se beneficia con el valor del tipo de cambio?
-No lo sé. El problema no es que yo no lo sepa sino que no lo saben las autoridades económicas. El control de cambio lo tienen por el pánico que tienen a que la inflación se dispare aún más cuando está entre 15 y 20 por ciento.
-Tras la derrota electoral ¿Qué medidas debería haber tomado el Gobierno?
-Es como tener un alcohólico de 30 años. Para curarlo hay que sacarle el alcohol y hoy la botella sigue cerca. No importa si el ministro es Amado Boudou o Juan Pérez. Boudou ya entra mal porque es claro que Moreno no puede seguir en el equipo económico. No abro juicios de valor sobre el secretario de Comercio pero en economía es importante lo que la gente piensa y el 99% cree que no debe estar en el Gobierno. Insistir en Moreno cuando al principio dijo que iba a cambiar lo necesario significa que su capacidad de maniobra es muy baja. Un ministro de Economía sin capacidad de maniobra no sirve para nada.
-Usted dijo que la tasa de inflación anual se sitúa entre 15 y 20%. ¿Cómo impacta este fenómeno en un contexto recesivo?
-Estamos en el peor momento porque tenemos recesión técnica e inflación. Hay una incongruencia porque cuando uno tiene caída del nivel de actividad, la demanda cae y los precios deberían bajar. Pero si se sigue incrementando el nivel de gasto público, necesariamente eso se va a ir precios. Es peligroso ya que no hay capacidad de hacer planes fiscales de estímulo porque si se sigue incrementando el gasto se alimenta la inflación. Para salir de esta encrucijada necesitamos un cambio copernicano. Ojalá me equivoque pero no tengo muchas esperanzas de que se lleve a cabo.
Fuente: Iprofesional.com









