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8 cosas que haces mal al vender (según el Lobo de Wall Street)

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Jordan Belfort, el inversionista.

Jordan Belfort, el inversionista que estuvo encarcelado por fraude, habló en la CDMX sobre las creencias equivocadas que tiene la gente sobre el dinero.

Jordan Belfort llegó a la Ciudad de México la medianoche del jueves 24. Ese mismo día el Lobo de Wall Street dio un seminario en el que asistieron fans que pagaron hasta 4,000 pesos para escuchar al inversionista inmortalizado en el filme de Martin Scorsese.

La película de 2013 lanzó a Belfort de un convicto confeso a un rockstar que da conferencias por todo el mundo. Su fama y sus consejos lo han llevado hasta Zurich, centro financiero de Europa, donde los asistentes pagaban entradas VIP para sacarse una selfie con el ex inversionista, que aún debe 100 millones de dólares a sus clientes defraudados.

Como una gran celebridad, Belfort recibió múltiples solicitudes de entrevista, invitaciones a programas de radio, televisión y hasta charlas con un director de un periódico de circulación nacional. A la última solicitud, Jordan contestó “Si quiere verme, que pague la cena VIP”, contó una de las personas cercanas a la organización del evento. Tiempo es dinero.

Estuvimos en su conferencia y contó experiencias propias y las cosas que suele hacer mal la gente, las ideas erróneas que tienen sobre las ventas y la riqueza. Hay una cosa en la que hizo énfasis durante toda su plática: estar convencido de lo que se está vendiendo, sea lo que sea.

“Puede ser la mierda más grande del mundo, pero desde el convencimiento puedes vender un gran producto”, aseguró a sus seguidores, muchos de ellos vestidos con el famoso traje azul que Leonardo DiCaprio tenía en la película.

1. No tener certeza

Fue el mensaje en el que más hizo énfasis Jordan Belfort durante su seminario. El más grande error que comete la gente, asegura, es que piensan que las ventas se supeditan solamente a productos y servicios. “No importa lo que hagas, si eres maestro, abogado o padre. Las ventas tienen que ver con las emociones y cómo las transformas.”

Y para que una venta de un producto, idea, razón, o sentimiento sea exitosa, es necesario el convencimiento de lo que se vende y transmite, con los pensamientos y emociones.

“Si vendo un carro, tengo que estar jodidamente convencido de que es el mejor carro del mundo (…) Tienes que pasar de vender la mierda más grande del mundo a estar convencido de tener algo muy bueno”, dijo el Lobo de Wall Street.

“Si quieres acercarte a la gente, tienes que hacerlo con un estado absoluto de convencimiento. Y puedes vender lo que sea, acciones, seguros, Bitcoin”, agregó el corredor de bolsa que fincó su éxito vendiendo “Penny Stocks”, títulos basura que valían menos de un dólar, pero convencía a la gente de que los compraran.

2. No tomar acción

¿Qué distingue a la gente rica de la que no lo es? Que los primeros toman acciones. “Todos ustedes tienen ideas maravillosas que necesitan salir. Pero la gente exitosa es la que toma acciones”, dijo Belfort a sus fans, muchos estudiantes, jóvenes corredores de bolsa, o señores seducidos por el estilo del Lobo.

“Si encuentras el dinero, no dejes pasar la oportunidad”, y Belfort arengó a la gente a ponerse de pie y decir al unísono:

-Soy una persona de acción

-Más fuerte

-Soy una persona de acción

-¡Vamos! Podemos hacerlo mejor

-¡Soy una persona de acción!

3. No contar con estrategia

El rockstar de los brokers pidió a los presentes que hagan un día esto en sus casas: Siéntense a oscuras en la sala, cierren los ojos e imaginen un gran cheque de 500,000 dólares. Después, piensen en lo que tienen que hacer para tener ese cheque en sus manos. Ahí entra la estrategia.

“No se trata solamente de tomar acción. Sin estrategia, todo se va a la mierda”, resalta Belfort, quien usa el mismo lenguaje que DiCaprio cuando le dio vida en la película de Scorsese.

“La estrategia es el inicio de la persuasión”, y para tener la estrategia se puede obtener ayuda de cualquier lado, hasta de expertos para encontrar el mejor modelo. El cliente puede tener interés en el producto, pero si no hay estrategia, acción y certeza, la venta se esfuma.

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