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Las importaciones registraron la mayor caída en casi siete años

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Según datos que adelantó el INDEC de manera sorpresiva, el desplome del orden del 49% en el mes de mayo posibilitó un incremento del saldo de la balanza comercial de casi 140%. Por su parte, las exportaciones se contrajeron 19%, posponiendo el principio de recuperación que se vislumbró en abril

En lo que constituye una muy mala señal para el nivel de actividad económica, las importaciones se derrumbaron un 49% durante mayo, al alcanzar los u$s2.660 millones.


Esto se debió a una reducción de 39% en las cantidades importadas, lo que a su vez fue acompañado por una baja de los precios del orden del 16%, por las menores compras de bienes intermedios y de capital, rubros claves que sirven como “termómetro” de la producción y la inversión.

El dato alarmante es que estos dos sectores registraron caídas del 44 y 42%, respectivamente.

Anticipándose a estos malos números, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner salió esta semana a aclarar que "la gran importación de bienes de capital se dio el año pasado y fue natural ante un escenario incierto a nivel internacional que hayan bajado”.

Lo cierto es que se trata la mayor caída desde septiembre de 2002, cuando en plena crisis las compras desde el exterior totalizaron u$s719 M, un 49,7% menos que en el mismo mes del año anterior.

En el acumulado durante los primeros cinco meses, las importaciones registran una contracción inédita del 40%, valor comparable con la crisis post devaluación. 

El termómetro de la economía
Para los especialistas, una caída puntual, en un mes, no es un dato preocupante. Pero sí lo es cuando se registran varios meses consecutivos de fuertes derrumbes, tal como viene anticipando este medio.

En diálogo con iProfesional.com, Diego Pérez Santisteban, vicepresidente de la Cámara de Importadores (CIRA), aseguró que "en épocas de crisis, por cada seis puntos que caen las importaciones, la economía desciende uno. De modo tal que con esta baja del 40% es de esperar que la actividad se contraiga más del 6 por ciento".

Esto va en línea con las estimaciones de la consultora de Orlando Ferreres, para quien la actividad económica se contrajo por séptimo mes consecutivo al caer en mayo 6,4 por ciento en comparación con igual mes de 2008, y acumuló en los primeros cinco meses del año una retracción de 5,2 por ciento. 

En el informe, publicado esta semana, afirmó que "técnicamente la economía argentina ya se encuentra en recesión (al igual que las potencias y los países de la región) debido a dos trimestres consecutivos de caída".

Un campo minado
Sin embargo, esta mala performance de las importaciones no sólo está explicada por la situación económica. Desde fines del año pasado el Gobierno viene endureciendo los controles con la aplicación de licencias no automáticas para un amplio número de sectores y nuevos valores criterio, que elevan el piso de entrada de los productos a nivel precios.

Hasta el propio secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, recientemente anticipó a un grupo de empresarios que, a partir de ahora, si querían traer bienes al país, tenían que exportar por el mismo valor para compensar la fuga de divisas.

En lo que respecta a las licencias, estos instrumentos funcionan como una suerte de llave de paso, que regula el ingreso de un amplio abanico de bienes, en su mayoría “sensibles”, como textiles, calzado, artículos para el hogar, neumáticos, motos, marroquinería y maquinaria agrícola.

El problema es que la Organización Mundial del Comercio (OMC) permite un plazo de aprobación no mayor a los 30 días y, además, establece que sólo sean utilizadas para administrar cupos de comercio. Sin embargo, los empresarios se quejan de su uso indiscriminado y de períodos que pueden superar los 300 días para obtener la luz verde.

Una medida "electoral"
Recientemente, Santisteban aseguró que "ir en contra de las importaciones es una carta electoral", y advirtió que el Gobierno "entiende equivocadamente que con eso se beneficia el empleo".

El vice de CIRA precisó que del total de productos que se importa en la Argentina, "40% son bienes de capitales para fábricas y 35% son materias primas e insumo que la Argentina no tiene". Por su parte, destacó que "solo 1,2 dólares de cada 10 se importan por consumo". De este modo, afirmó que "el perfil importador está casi totalmente ligado a la producción".

Exportaciones
En tanto, las exportaciones reportaron ingresos por u$s5.138 millones, es decir, una baja del 18% en relación al mismo mes de 2008.

Según el INDEC, el menor valor exportado resultó principalmente por una caída en los precios de exportación del 13% y de las cantidades vendidas del 6 por ciento.

“La reducción fue el resultado de los menores montos registrados en todos los sectores”, sostiene el informe del organismo.

Desde la consultora Abeceb.com explicaron que "los productos que explicaron la mala performance de los productos primarios fueron el maíz (con fuertes caídas de precio y cantidad) y los porotos de soja (caída en cantidades). También hubo una fuerte caída de las exportaciones de frutas frescas. En manufacturas agropecuarias incidieron las menores ventas de aceite de soja, y en menor grado de pieles y cueros. Las manufacturas industriales fueron afectadas por las menores ventas de vehículos, metales comunes y plásticos. Y finalmente, en combustibles hubo una caída importante en precios de naftas, gasolinas, gas oil y fuel oil".

Saldo comercial
En este contexto, la balanza comercial marcó un superávit de u$s2.478 millones, cifra que representó un inédito incremento del 139% con respecto al mismo período del año anterior.

Los valores acumulados en los cinco meses de 2009 arrojaron una balanza comercial de u$s8.333 millones, lo que implicó un aumento del 63 por ciento.

Según Abeceb.com, "el saldo favorable de la balanza comercial tiene una connotación positiva, sobre todo en un contexto de salida de capitales y falta de financiamiento internacional. El saldo positivo de la cuenta corriente se torna imprescindible para no caer en una balanza de pagos deficitaria y, en consecuencia, en la pérdida de reservas internacionales. Pero, por otro lado, dicha connotación se revierte cuando se tiene en cuenta que el superávit es sostenido por el derrumbe de las importaciones, más que por un mejor desempeño de las ventas externas, que, en términos absolutos, continúan con variaciones negativas pese a una coyuntura externa favorable".

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