Formación para el crecimiento del shale
El nuevo instituto fue concebido como un espacio destinado a formar técnicos especializados para el desarrollo de Vaca Muerta, uno de los mayores reservorios de hidrocarburos no convencionales del mundo.
Un proyecto impulsado por la industria
El Instituto Vaca Muerta representa el segundo gran proyecto colaborativo impulsado por el sector energético, luego del desarrollo del sistema de transporte conocido como VMOS.
Durante la inauguración, Marín destacó que la iniciativa fue financiada principalmente por empresas privadas del sector energético. En ese sentido, sostuvo que el proyecto refleja un cambio en la forma en que la industria impulsa su propio desarrollo.
“Acá invertimos entre los privados. Se terminó lo que decíamos que buscábamos que el Estado bobo invierta por nosotros. Lo hicimos entre todos”, afirmó el ejecutivo.
El objetivo del instituto es contribuir a la formación de técnicos especializados que puedan incorporarse rápidamente a las operaciones del sector energético, reduciendo los tiempos de aprendizaje y mejorando la productividad en los yacimientos.
Un centro de formación especializado
El nuevo edificio cuenta con una superficie de 2.625 metros cuadrados y fue diseñado específicamente para la capacitación técnica en actividades vinculadas al upstream petrolero.
Las instalaciones incluyen cuatro salas de simuladores, laboratorios de química aplicada y de automatización industrial, talleres mecánico y eléctrico, ocho aulas de formación y un auditorio con capacidad para cien personas.
La oferta académica inicial contempla siete trayectos de formación vinculados directamente con las operaciones en yacimientos. Entre las áreas de capacitación se encuentran perforación, fractura hidráulica, instrumentación, producción, mantenimiento mecánico, mantenimiento eléctrico y seguridad operativa.
Cada uno de estos programas tendrá una duración aproximada de cuatro meses y estará orientado a brindar formación práctica para el trabajo en campo.
Uno de los elementos más destacados del proyecto es el denominado “pozo escuela” ubicado en el área de Río Neuquén. Se trata de una instalación especialmente diseñada para que los estudiantes puedan practicar maniobras críticas en condiciones operativas reales.
Según explicaron desde el sector, este tipo de infraestructura es poco frecuente incluso a nivel regional y permitirá reducir la curva de aprendizaje de los trabajadores que ingresen a la industria.
Alta demanda para la primera camada
El interés por la nueva institución quedó reflejado en la cantidad de postulantes para la primera etapa de formación. Más de 17.000 personas se inscribieron para participar de los programas iniciales.
La capacidad del instituto permitirá capacitar entre 2000 y 3000 trabajadores por año, una cifra que busca acompañar la creciente demanda de mano de obra calificada que genera el desarrollo del shale argentino.
Desde la industria energética consideran que el Instituto Vaca Muerta puede convertirse en una pieza clave para sostener el crecimiento del sector en los próximos años.
En ese contexto, Marín sostuvo que el desafío que enfrenta la industria no es solo productivo, sino también generacional. “La industria energética tiene la obligación generacional de desarrollar Vaca Muerta y para eso necesitamos educación”, concluyó.









