Empresario industrial con más de dos décadas de trayectoria, Darío Pellegrini es presidente de la Cámara Pyme de Salta hace casi un año y titular de Industrias Clark SRL, empresa dedicada a la transformación de productos plásticos en fibra de vidrio. Con un recorrido multisectorial que incluye industria, turismo, agro y servicios, Pellegrini construyó una mirada integral del entramado productivo Pyme y de sus tensiones estructurales, y en este rol busca correrse del personalismo y plantea una Cámara Pyme con mayor presencia institucional y proyección internacional para mitigar los efectos negativos de la economía en un sector que representa el 98% del empleo en el país.
En diálogo con Dossierweb, analiza el complejo escenario económico que atraviesan las pequeñas y medianas empresas salteñas, marcado por la caída del consumo, la presión impositiva y su ausencia en la agenda política. Lamenta que la macroeconomía no las tenga como un factor de crecimiento, advierte sobre la “doble crisis” que viven, y cuestiona la prioridad de la reforma laboral por sobre la impositiva. Finalmente propone que la salida, ante la retracción del consumo local, está en la innovación y en los mercados regionales, nacional y en la exportación, como la misión a Vaca Muerta, clave para sostener el empleo y evitar la mortandad de las Pymes.
Especial Dossierweb

Pellegrini reconoce que las Pymes no están en el radar del Gobierno nacional, por eso busca caminos propios
— ¿Cómo fue este primer año al frente de la Cámara Pymes, en un contexto económico complejo?
— Este año la Cámara cumple 30 años y revisitando nuestros archivos nos llamó la atención que desde hace 15 o 20 años, los títulos en las notas se repiten desde hace mucho: sector golpeado, poco priorizado, con dificultades para crecer; y que en general, las Pymes no estamos sentadas en las mesas de decisión. A eso se suma que hoy vivimos una doble crisis. Una es lo que llamamos una crisis de estabilidad: después de más de 20 años de inestabilidad, las Pymes no sabemos gestionar en una macroeconomía estable, con dólar planchado. Y por otro lado, vivimos la crisis más grave, que es la del consumo. Hoy no hay consumo suficiente para sostener los costos fijos y eso varía dependiendo de cada sector.
— ¿Qué rubros concentraron la mayor cantidad de cierres o dificultades?
— Los tres sectores más golpeados son el turismo, el proveedor minero —que sufrieron una fuerte retracción de inversión—, y el comercio tradicional de mostrador, que tiene costos fijos altos y depende del consumo para salir hecho, como sería la zapatería tradicional, la librería, la mercería, que tiene empleados, que tiene que pagar la luz, alquiler, que tiene que abrir no importa quién gobierne. Hoy este sector tiene prácticamente duplicado sus costos fijos y reducidos un 60% sus ingresos. Entonces nos encontramos con una bomba de tiempo. Muchos cerraron, o alivianaron sus costos fijos despidiendo personal. En este caso las Pymes somos el 80% de la estructura que sostiene el empleo privado y lo último que hacemos es despedir personal, pero la mortandad de empresas termina impactando en el empleo. Hoy nos toca gestionar con Pymes muy empobrecidas, con muy poca capacidad de maniobra, y con riesgo de cierre. Se vuelve difícil porque nuestro estilo de gestión es optimista, sentimos que el camino para superar estas situaciones es la innovación, aunque innovar sin dinero es mucho más difícil.

El 30% de las Pymes salteñas están comprometidas con sus obligaciones y entraron en estado de riesgo de cierre
— En términos de números, ¿cuál es el balance del año para las Pymes en Salta, en cuanto a aperturas, cierres?
— Los números son vidriosos. Aproximadamente un 30% de nuestras Pymes están en situación de riesgo de cierre. No quiere decir que cerró el 30%, pero sí que muchas están muy comprometidas. A nivel nacional se habla de unos 1.800 CUITs inactivos en los últimos 18 meses. Los números que circulan están bastante atados a la realidad: hay una gran cantidad de Pymes en estado de mortandad. La gran diferencia de la crisis actual con otras crisis es que hoy no hay consumo. Las crisis anteriores eran de impuestos, de costos fijos, de costo eléctrico, y lo terminabas trasladando al cliente. Hoy al no existir ese cliente que paga del otro lado, no tenés contra qué elevar los costos fijos. Entonces la salida es buscar mercados alternativos: hoy hay que buscar exportar productos o servicios, o vender productos que antes no vendías. Ahí aparece la innovación.
— Las Pymes no parecen estar en la agenda política. ¿Cómo se revierte eso y cómo se reactiva el consumo?
— Sí, las Pymes no estamos en la agenda política, y representamos el 98% del empresariado argentino. Y es probable que todo lo que cualquier de nosotros gaste un día en la calle sea en Pymes. El consumo sí está derramado en las Pymes, nosotros sí estamos en la agenda de la sociedad. El problema es que no hay dinero en la calle; lo que circula es apenas el costo de subsistencia. Las Pymes no pedimos subsidios, pedimos ayuda. Por ejemplo, que no se ejecute una deuda impositiva a los tres meses a un monotributista que está tratando de no cerrar. Nuestra Cámara está logrando mayor presencia institucional, pero la macroeconomía no tiene a las Pymes como parte de su agenda de crecimiento. Y no vamos a esperar a estar en la agenda: tenemos que buscar mercados independientemente de las decisiones de un Gobierno. Tenemos que bailar con nuestro propio pañuelo.
— ¿Cómo ves la reforma laboral y la mirada poco industrialista del Gobierno?
— Creemos que la reforma impositiva es prioritaria a la laboral. Las Pymes no va a tomar más empleados porque cambie una ley, sino cuando tenga dinero para hacerlo y cuando haya consumo. La ley laboral debe modernizarse, tiene más de 50 años, pero no es lo urgente. Sin reforma impositiva, no hay toma de empleo.

Pellegrini reconoce que el sector turístico en Salta está golpeado, pero confía en su capacidad para innovar
— ¿Cómo es el diálogo con la Provincia y qué plantean en materia impositiva?
— Con la Provincia tenemos diálogo fluido y se avanzó en reducciones puntuales. Pero hay que mirar la carga impositiva de forma integral: nacional, provincial y municipal. Hoy el 50% de lo que factura una Pyme se lo lleva el Estado. Bajar impuestos tiene un impacto inmediato; una ley laboral tarda mucho más en verse reflejada en la realidad. También debe contemplar a las economías regionales, lejanía del puerto, escalas de crecimiento y cumplimiento. No es lo mismo quien recién empieza que quien ya está estabilizado. El que cumple siempre tiene que tener algún beneficio, eso ya lo hace Rentas de Salta. Las Pymes necesitan medidas veloces: si tardamos dos años, la Pyme desaparece y con ella desaparecen puestos de trabajo. Si hoy bajan un impuesto, en la declaración de impuestos del mes que viene ya está reflejado. Es mucho más rápido que una ley laboral, que sí necesitamos y vamos a apoyar, pero no es más veloz que los alcances de una ley impositiva.
— Mencionaste al turismo y a la minería entre los sectores más afectados y que son importantes en la economía de Salta. ¿Qué lectura hacés de esto?
— El turismo va a seguir siendo uno de los sectores clave en Salta. Creo que fue bien manejado en los últimos años. En los últimos quince años se multiplicó por 8 la cantidad de turistas. Pero el problema es que la macroeconomía no le está jugando bien al turismo receptivo. Y también creo que el sector estaba muy cómodo y no supo reconvertirse. Hay vuelos a Lima, a Asunción, a Panamá. Podríamos ser una plaza muy atractiva para turismo de eventos, de casamientos, segmentos de alto poder adquisitivo, pero hay muy pocas empresas profesionalizadas en ese nicho. Un hotel hace dos años necesitaba un 30% de ocupación para cubrir sus costos fijos; hoy necesita el 60%. Entonces un hotel que está a la mitad de su ocupación, como leemos en las noticias, que ‘Semana Santa dejó un 70% de ocupación, hay que ver que está apenas un 10% por sobre su costo fijo. No te alcanza ni para repintar la fachada de tu hotel. Costo fijo no es reinversión, no es crecimiento, es apenas mantenerse en la línea de flotación. Ahí hay todo un camino para que el sector haga innovándose, haciendo cosas distintas dentro del mismo rubro.

La llegada a nuevos mercados, como Vaca Muerta, es una de los objetivos de Pellegrini para mitigar la caída del consumo
— ¿Y sobre la minería?
— A la minería que se la muestra como un gran salvador tiene un problema, y es que desaparece con mucha rapidez del mercado, y deja toda una estructura armada, pero sin trabajo. Esto es, casas con alquileres altos, empresas que han nacido o se transformaron en proveedoras. La minería, con mucha velocidad, apenas hay una pequeña crisis frena todo y mucha gente tuvo que reconvertirse a los rubros antiguos o cerrar. O sea, que la minería nos dejó un sabor amargo porque no supimos construir cadenas de valor sostenibles en el tiempo. Muchos se reconvirtieron para abastecer a la minería y cuando frenó la inversión, quedaron estructuras armadas sin trabajo.
— ¿Qué perspectivas ves para este 2026?
— Somos muy optimistas. Este año que pasó hicimos cosas inéditas: congresos internacionales de innovación, trabajos de emprendedurismo con pueblos originarios, fuerte apuesta a la internacionalización. El 2026 lo vemos con mucho optimismo, va a ser el año donde empiecen a concretarse todas las acciones que sembramos en 2025. Y lo vemos como un año de fuerte internacionalización de Salta en el mundo y del mundo en Salta.








