Separemos Juntos funciona en 13 barrios de los 300 de la ciudad. Por ahora, la iniciativa no se va a extender a otros lugares.
La separación de la basura implica un cambio de hábito, y todo hábito es el resultado de un accionar repetido en el tiempo. El programa Separemos Juntos que lleva adelante Agrotécnica Fueguina junto con la Municipalidad de Salta funciona en solo 13 barrios de la ciudad. Salta está compuesta por 300 barrios y asentamientos, por lo que menos del 5% de ellos está separando efectivamente los residuos.
Desde junio de 2011 hasta ahora se recogieron 3.000 toneladas de residuos secos a través de este programa que llega a 15.751 hogares y a 58.000 vecinos, según cifras de Agrotécnica Fueguina, que tiene la licitación desde 1999. Tiene en total 565 empleados que se encargan del barrido, limpieza de espacios verdes, corte de césped, canales, bocas de tormenta y recolección de residuos en 18.000 cuadras. Por este servicio cobra $22.818.834,16 por mes. Según los pliegos del contrato, el programa de separación debería haber comenzado hace un poco menos de 15 años, sin embargo empezó a implementarse recién hace cuatro. “Los tiempos se alargaron y por esa demora no le pagamos a Agrotécnica Fueguina lo que correspondía”, explicó Normando Zúñiga, subsecretario de Servicios Públicos de la Municipalidad.
Separemos Juntos cuenta con una excelente planificación y con buenos resultados. La empresa presta el servicio de recolección selectiva, logística y difusión del programa. Capacita a los promotores ambientales, jóvenes voluntarios que explican a los vecinos en qué consiste el programa y de qué manera deben colaborar. Cada dos meses los hogares reciben 16 bolsas naranjas que deben rellenar con residuos limpios y secos: papel, cartón, plástico, vidrio, tetra brik y metales. Hay dos camiones destinados especialmente para este proyecto, que retiran los residuos secos tres veces por semana.
Los residuos se entregan a las cooperativas que trabajan en el relleno sanitario San Javier.
Ellas clasifican los residuos por tipo, los prensan y los comercializan a intermediarios que los llevan a las plantas de reciclaje en Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Jujuy para usar en la fabricación del mismo o de nuevos productos. Las bolsas naranjas a su vez se reciclan para nuevas bolsas. En Salta no hay planta de reciclaje, solo galpones para el acopio de materiales reciclables.
“Que se extienda a toda la población es un tema de capacidad de logística. La capacitación previa y organización logística en los barrios piloto llevó entre 3 y 4 meses. Se visitó tres veces cada casa previo a la recolección selectiva. Se hicieron encuestas y el 90% había recibido la información y había entendido. Para hacer participar a toda la población hay que pensar una capacitación y difusión masiva” dijo Luis Urbina, director general de Servicios Públicos de la Municipalidad.
El éxito o fracaso va a depender de cómo llega la información y hay que medirlo”, agregó Urbina. “Se aumentará paulatinamente de acuerdo a la decisión del municipio y a los resultados”, reveló el ingeniero Ariel Aguilar, coordinador técnico del programa por Agrotécnica Fueguina.
El programa comprende un área de barrios piloto, un área turística y lugares puntuales. Los barrios que forman parte de la fase operativa son: Ciudad del Milagro, San Carlos, Villa Belgrano, Grand Bourg, El Huaico, Los Profesionales, Ingenieros, Ferroviario, San Martín, Tres Cerritos, San Cayetano, El Carmen y Mariano Moreno. “Buscamos que los residuos lleguen secos y limpios; todavía llegan con un resto de humedad”, lamentó Urbina. Se juntan entre 11 y 12 toneladas por mes. En determinados recorridos hay un inspector y cuando ve que hay pasto o escombros pega un sticker en la bolsa que dice que no la van a levantar.
“Se genera entre 25 y 30 m3 de lixiviado”
Habrá una auditoria ambiental para ver el nivel de contaminación del San Javier. Una gran polémica que se generó en el último tiempo es cuánto contamina el relleno sanitario San Javier.
Según los cálculos empíricos, en el relleno sanitario de la ciudad se generan entre 25 y 30 m3 de lixiviado por mes. El líquido lixiviado se filtra de los residuos dispuestos.
Debido a su carga bacteriológica y química debe ser tratado antes de verterlo en medios naturales, ya que puede contaminar las aguas superficiales, subterráneas o el suelo. Está relacionado directamente con las precipitaciones: de noviembre a marzo son los meses más críticos, el resto del año la pérdida por evaporación es alta.
El proyecto del vertedero San Javier tiene un monitoreo ambiental de suelo, aguas subterráneas, superficiales, calidad de aire, emisión gaseosa y líquidos lixiviados, que no ha arrojado valores de contaminación, sin embargo el área está identificada como altamente comprometida ambientalmente. “La planta de tratamiento de metano y de lixiviado serían en teoría contaminantes, pero están controladas. En la Argentina hay más de 1.800 vertederos a cielo abierto donde se tira sin control y hay pocos rellenos sanitarios”, aseguró Zúñiga.
En el relleno se realizará pronto una auditoría ambiental promovida por el Concejo Deliberante con un geólogo especializado en hidrogeología, un ingeniero en recursos naturales y una ingeniera química.
“Celebramos esto porque es una auditoría externa. De acá va a salir si se detecta algún impacto que se puede corregir”, sostuvo Urbina.
Al vertedero van a parar todo tipo de residuos y los secos que se levantan los separan los recuperadores.
Fuente: Bernardita Ponce, El Tribuno









