La brecha de precios acelera la adopción
El diferencial entre el precio de la nafta y el GNC se convirtió en el principal factor detrás del crecimiento de las conversiones. Mientras la nafta súper supera los $2.000 por litro a nivel país, el metro cúbico de GNC se ubica en torno a los $790, generando una diferencia significativa en el costo por kilómetro recorrido.
Ignacio Barousse, gerente de Nuevos Negocios de Gasener, explicó al portal Surtidores que “el nivel de conversiones de marzo es el más elevado desde julio de 2022” y atribuyó esta dinámica al encarecimiento de los combustibles tradicionales. En ese sentido, remarcó que la brecha de precios se volvió determinante en la decisión de los usuarios.
Ahorro directo y rápida amortización
El impacto económico para los usuarios es uno de los principales motores del cambio. Según estimaciones del sector, un automóvil que recorre unos 2.000 kilómetros mensuales puede generar un ahorro cercano a los $260.000 por mes utilizando GNC.
Este nivel de ahorro permite recuperar la inversión de la conversión en un período inferior a seis meses, lo que acelera la adopción incluso en un contexto de incertidumbre económica.
Barousse sostuvo que “el uso de GNC se presenta como una alternativa concreta para reducir drásticamente los gastos de movilidad”, destacando el efecto inmediato sobre el bolsillo de los consumidores.
El salto al transporte y la logística
El fenómeno no se limita a los vehículos particulares. El transporte público y la logística comienzan a incorporar el GNC como una herramienta para reducir costos operativos en un contexto de presión sobre los márgenes.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, empresas de transporte ya avanzan en la reconversión de sus flotas. Un caso representativo es el de Metropol, que incorporó más de 150 colectivos a GNC, con ahorros que superan los u$s2.500 mensuales por unidad.
En el segmento de carga, el impacto es aún más significativo. En operaciones de larga distancia, como el traslado de insumos industriales entre provincias, el ahorro puede alcanzar los u$s7.000 mensuales por camión, lo que modifica de manera sustancial la estructura de costos logísticos.
Impacto en el sistema energético y en la balanza comercial
El crecimiento del GNC también tiene implicancias a nivel macroeconómico. Una mayor utilización del gas natural en el transporte podría reducir la demanda de combustibles líquidos, disminuyendo la necesidad de importaciones y aliviando la presión sobre el frente externo.
En un contexto en el que Argentina busca fortalecer su balance energético, el desarrollo del GNC aparece como una alternativa para mejorar la eficiencia del sistema y aprovechar la disponibilidad de recursos locales, especialmente los provenientes de Vaca Muerta.
En ese sentido, el cambio en la matriz de consumo no solo responde a una lógica de ahorro individual, sino también a una oportunidad para optimizar el uso de recursos energéticos a nivel país.
Un mercado en transformación
El avance del GNC se da en paralelo a un proceso de reconfiguración del mercado de combustibles, en el que las estaciones de servicio y los proveedores comienzan a adaptarse a nuevas condiciones de demanda.
La renegociación de contratos de abastecimiento y la búsqueda de mayor competitividad forman parte de esta nueva etapa, en la que el gas natural recupera protagonismo como alternativa frente a los combustibles líquidos.
Barousse sintetizó este escenario al afirmar que “el impulso al GNC se posiciona como el mejor instrumento para lograr una baja genuina y sostenible de los costos logísticos en el país”.











