El Banco Provincia remarcó que, mientras la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sugiere una fuerte recomposición de los ingresos, los registros administrativos muestran que los salarios reales privados registrados se ubicaron 1,55% por debajo de los niveles de 2023 y 20,1% frente a la media de 2017, según datos del propio INDEC. “A su vez, se destaca que la jubilación mínima cayó 28% -incluyendo bonos-, entre el promedio julio 2016-diciembre 2017 y la segunda mitad del año pasado, pasando de la zona de $620.000 (a precios actuales) a $445.000. En contraste, la Asignación Universal por Hijo (AUH) aumentó 60%, transformándose así en la única variable de ingresos que mostró una mejora en el período”, precisaron.
Con salarios y jubilaciones en “rojo”, el repunte de la AUH solo logra compensar en un sector de la población. En paralelo, el PBI per cápita se mantuvo 4,5% por debajo de la media 2016-2017, un dato que refuerza la inconsistencia con la cantidad de personas que salieron de la pobreza según las cifras oficiales.
Mejora en la captación de ingresos
La EPH modificó su cuestionario a finales de 2023 y precisó las preguntas sobre jubilaciones y programas sociales, lo que mejoró la captación de ingresos no laborales. Sin embargo, advierten los expertos, esto no explica la mejora en el indicador porque está captando una dinámica de ingresos más favorable que la que surge de los datos efectivos de salarios y aportes.
“Todos los ingresos provenientes de la EPH vuelan contra fines de 2023 (piso en captación de ingresos) y quedan entre 30% y 40% por encima deflactados por la Canasta Básica Total (CBT). No son puntualmente los informales ni los deciles cercanos a la línea de pobreza, son todos. Tampoco se explica sólo porque las canastas subieron menos que la inflación (efecto precios relativos). La principal razón es que la captación mejoró notablemente en todos los niveles“, afirmó Gonzalo Carrera, economista de Equilibra.
Incluso, la mejora en la captación de ingresos no se dio solo en la EPH. La Encuesta de CABA (ETOI), según explica Carrera, también muestra crecimientos de ingresos bastante por encima de lo que muestran AFIP o ANSES. Esto, “respalda la hipótesis de la dificultad de captar ingresos vía encuestas en contextos de alta volatilidad inflacionaria”, tal como viene remarcando Ámbito en los últimos dos años.
¿Qué hay detrás de la baja de la pobreza?
El CEDLAS puso sobre la mesa la discusión de otros factores metodológicos, como el desfasaje entre ingresos y precios, ya que los primeros cuando se relevan suelen corresponder al mes previo, mientras que las canastas se valorizan a precios del mes de la encuesta. En contextos de alta inflación, esto suele traducirse en una sobreestimación de la pobreza, mientras que, cuando la situación se revierte, el efecto es el contrario.
A su vez, el trabajo de los especialistas en pobreza Leopoldo Tornarolli, Iván Albina y Leonardo Gasparini agregó que el uso de patrones de consumo desactualizados también introduce distorsiones, especialmente en contextos de fuertes cambios en precios relativos. En esa línea, remarcaron que una actualización de la CBT con información más reciente -como la de la ENGHo 2017/18- modificaría no solo el nivel, sino también la evolución del indicador. Cabe destacar que la ENGHo 2017/18 tiene una mayor ponderación de servicios (que son los que más subieron de precio durante la gestión Milei) en comparación con la ENGHo 2004/2005 que se utiliza actualmente y que refleja un mundo en el cual no existían, por ejemplo, los servicios de streaming.
Además, el CEDLAS añadió un “ajuste” por la mencionada subdeclaración de ingresos. Según su trabajo, la pronunciada caída de 14,8 puntos porcentuales (p.p) en la medición oficial de pobreza entre el primer semestre y el segundo de 2024 se reduciría a 11,3 puntos una vez incorporada esta corrección. Esto implica que, si bien la baja existió, sería mucho más moderada.
Con estas tres variables ajustadas, CEDLAS concluyó que “entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025 la pobreza no habría caído 10,1 p.p. como indican las estadísticas oficiales, sino apenas 1,7 p.p.”. La caída de 1,7 p.p estaría más en línea con “la evolución de la actividad económica entre ambos períodos”, destacó el informe.
La discusión no es nueva. Agustín Salvia, economista del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, resaltó que el año pasado, cuando advirtió que la baja de la pobreza estaba “sobrerrepresentada”, le valió su lugar en el Consejo Asesor de la Coordinación de Políticas Sociales del Ministerio de Capital Humano que dirige Sandra Pettovello.
Pero ahora, su premisa está siendo investigada también por otros especialistas. Por aquel entonces, la UCA señalaba: “En contextos de alta volatilidad, tanto por fuertes incrementos en los precios como ante la desaceleración inflacionaria, la medición de la pobreza por ingresos no logra captar adecuadamente esos cambios; mucho más si durante el proceso, tuvieron lugar alteraciones en la estructura de precios y en los instrumentos de medición de los ingresos. Un análisis más cuidadoso de la serie estadística oficial sugiere que, aunque la caída de la pobreza es real, su magnitud se encuentra sobrerrepresentada por la medición”.










