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Crisis energética: el Gobierno reconoció que el alto consumo oligó a aplicar cortes de luz

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De acuerdo con los especialistas, los cortes, ya sean preventivos o programados, no alcanzan para evitar problemas a los usuarios, debido a que el problema ya está instalado.

Las declaraciones de Capitanich hicieron recordar de inmediato los cortes programados que instrumentó el gobierno de Raúl Alfonsín en abril de 1988. Una coincidencia suficiente para que Julio De Vido, que criticó en múltiples ocasiones la gestión energética del ex presidente radical, buscara aclarar los dichos del jefe de Gabinete. “Esta situación no tiene nada que ver con los cortes programados por falta de generación y demanda decreciente, como ocurrió en la década del 80, sino con la preservación y reparación de la infraestructura del sistema de distribución eléctrica en los menores plazos posibles”, explicó el ministro de Planificación.

Las palabras de Capitanich, sin embargo, obligaron a De Vido a dar un salto semántico al que no se había atrevido hasta ahora: reconoció que el Gobierno había pedido a las empresas que “establezcan sistemas de interrupción programada para garantizar el servicio”. Antes, el término interrupción era reemplazado por otros más amenos, como “demanda administrada”.

Allegados a Edenor, Edesur y otras distribuidoras reconocen que apelan a cortes de luz cuando su infraestructura está comprometida. Allí se nota el viraje del Gobierno: ahora acepta que se apliquen “interrupciones”, mientras que en veranos pasados exigía que se exprimieran al máximo los cables.

De Vido, en cambio, se plegó a otro reclamo de Capitanich. “La otra solución sería el ahorro energético. Muchos argentinos hacen un uso irracional de la energía”, sostuvo el jefe de Gabinete.

De acuerdo con los especialistas, los cortes, ya sean preventivos o programados, no alcanzan para evitar problemas a los usuarios, debido a que el problema ya está instalado.

Desde el punto de vista de las empresas, la explicación de los cortes es sencilla: sin ingresos suficientes para hacer inversiones debido al atraso tarifario, la calidad del servicio empeoró año tras año.

Ayer, antes que los cortes, colaboró el clima. El día amaneció con temperaturas agobiantes, pero más bajas que anteayer. Ese pequeño alivio se profundizó por la tarde, cuando una tenue lluvia recorrió la ciudad e hizo caer aún más la temperatura y, por lo tanto, la demanda de electricidad.

El guiño del clima dejó una huella en las planillas Excel que revisan con frecuencia las empresas y el Gobierno. Ayer la demanda máxima ocurrió a las 14.10. Fue de 22.508 megawatts (MW), muy por debajo de los 23.432,56 MW del día anterior, el récord histórico, que se registro a las 14.20 de ese día.

Un empresario del sector, que pidió reserva de su nombre, no podía ocultar su molestia por los dichos del jefe de Gabinete. Sostenía que el problema más serio está en los cables y no en las generadoras que producen la electricidad. “Cualquier decisión se tendría que haber tomado antes, no con el calor encima. Ahora no sirve”, avisó. Además, recordó que las tarifas casi no se modificaron durante el kirchnerismo, por lo que la electricidad es “tan barata que no vale la pena ahorrarla”.

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, se sumó a la discusión. Responsabilizó a la Casa Rosada por los cortes y anunció que impulsará una ley para que los edificios de más de seis pisos cuenten con grupo electrógeno, que podrá ser financiado por el Banco Ciudad (ver aparte). Es un consejo del que habían tomado nota los consumidores: en 2012 se trajeron al país más de 505 equipos, 10% más que el año anterior.

Rodolfo Terragno, que era ministro de Obras y Servicios Públicos durante la crisis del 88, recordó ayer que esa situación ocurrió por circunstancias “excepcionales” por la combinación de escasez de lluvias y problemas en algunas centrales. “Se realizaron cortes programados de energía, anticipados a la población a través de los medios con 24 a 48 horas antes. La colaboración de los medios fue excelente”, explicó ayer a LA NACION. El ex funcionario ordenó un estudio al finalizar la crisis. Sus conclusiones fueron que “no se había hecho un adecuado mantenimiento de centrales térmicas, que podrían haber respondido mejor en la emergencia, y no se había organizado un sistema de respuesta rápida ante la eventualidad de una crisis”.

URUGUAY VENDE ENERGÍA

La primera dama uruguaya, la senadora Lucía Topolansky, afirmó que su gobierno “está dispuesto a vender energía a la Argentina”. La senadora confirmó que Uruguay está en condiciones de seguir proveyendo de energía al país, tal como lo hizo el pasado lunes, cuando le vendió 500 megawatts/hora.

Fuente: La Nación

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