La Cámara Argentina de Comercio (CAC) sostuvo que para lograr ‘‘la reducción del empleo no registrado’’ es clave ‘‘mantener un elevado crecimiento de la actividad económica, acompañado por un alto dinamismo del mercado laboral’’.
Así lo afirmó la entidad en las conclusiones del informe ’’Empleo no registrado: evolución, características y disparidades regionales’’, en el que también se señala que, aunque la situación en las distintas áreas del país es heterogénea, en la gran mayoría de los aglomerados urbanos la tasa de informalidad supera el 20 por ciento.
Solo algunos aglomerados patagónicos registran una tasa menor al 20 por ciento (Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Tierra del Fuego, con un 16,4, 15,7 y 9,7, respectivamente). En el otro extremo, algunos superan tasas del 40 de empleo no registrado, como Santiago del Estero y La Banda (46,6), Salta (44,3), Río Cuarto (43,9), San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo (43,7), La Rioja (42,4), San Salvador de Jujuy y Palpalá (40,3) y Posadas (40,2).
‘‘La situación es aún más grave si se analiza la población menor a 24 años, sector en el que las tasas de informalidad más que duplican el promedio. Si se distingue por aglomerados, Santiago del Estero y La Banda es el más afectado (89,3 por ciento), seguido por La Rioja y Salta (79,7 y 79,6). Excepto en Tierra del Fuego (13,8), en todos los demás supera el 40 por ciento’’, afirmó.
Al señalar las conclusiones, la CAC sostuvo que desde el punto de vista macro ‘‘es importante saber que la condición necesaria para lograr avances importantes en la reducción del empleo no registrado es mantener un elevado crecimiento de la actividad económica, acompañado por un alto dinamismo del mercado laboral’’.
‘‘Esos son dos factores clave que explicaron el descenso de la informalidad en el período 2003-2008. En segundo lugar, aunque la fiscalización es un recurso necesario para continuar reduciendo el empleo en negro -teniendo en cuenta que la informalidad es muy alta en el servicio doméstico, áreas rurales y cuentapropismo-, es importante considerar mecanismos (marco económico e institucional) que generen incentivos a la formalización’’, añadió el informe.
Desde lo microeconómico, la política pública orientada a bajar la informalidad debería enfocarse en la transformación de la estructura productiva ûlas características del empleo no registrado son de baja productividad asociadaû, lo que requiere enfocarse en las micro y pequeñas empresas, aumentando la inversión e inserción en cadenas de valor nacionales y globales.
También requiere de políticas que promuevan la capacitación ûen especial juvenilû y, para el caso de las microempresas, es importante ofrecer incentivos a la formalización a través de la reducción relativa del costo laboral por un régimen especial.
Por último, el informe subrayó que es preciso tener en cuenta ’’la heterogeneidad regional, otorgando esos incentivos por regiones’’. (Télam).-









