Un pedido del FMI en el reverso, la inestabilidad cambiaria argentina de los últimos meses como contexto y el cambio de inquilino en el sillón del Banco Central. Son todos condimentos que se alinearon para sellar en los próximos meses el fin de las Lebac como herramienta de inversión. Es todo un cambio de hábito para los que frecuentan el mundo de las finanzas, dado que estas Letras del Banco Central fueron la mejor alternativa de inversión posible en los primeros años de gestión de Mauricio Macri y desaparecerán del mapa en diciembre. Ayer el BCRA, bajo el mando de Luis Caputo, dio una señal inequívoca a quienes todavía imaginaban que podían sacarles rédito. No sólo renovó una porción parcial del stock de Lebac -ofreció $150.000 millones frente a un vencimiento de $391.000 millones-, sino que también pagó 45% de interés, una tasa magra, como lo ven los analistas, si se lee en la clave de la macroecononomía de hoy, marcada a fuego por la devaluación y la inflación. Es una forma de acelerar los plazos de salida.
Martín Redrado fue presidente del Banco Central, entre otros cargos públicos que ejerció. Ante la consulta, confirmó las sospechas de un final acelerado para la otrora mejor inversión del país. “Como instrumento de inversión, se termina. Vuelve a su rol original de ser un instrumento de regulación monetaria. De todas formas, se necesita aislarlo de las compras del exterior, para no caer en el error de estos años”, sostuvo. Y recordó que, en principio, el programa de retiro de Lebac termina a fin de año.
En la misma línea está el pensamiento de José Luis Machinea, exministro de Economía y también extitular del Banco Central, aunque es precavido con respecto a la marcha del proceso. “El desarme de Lebac empezó hace unas semanas y ayer siguió. A mi modo de ver, la decisión de terminar con ellas a fin de año es un período corto, pero lo están haciendo bien [el Gobierno y el BCRA]. Es un tema complicado, porque al principio era casi 10% del producto, similar a la base monetaria (todo el todo el dinero legal en circulación sumado a los depósitos de los bancos en el BCRA). Que eso no aumente la demanda de dólares era complicado. Sigue siendo complicado, pero lo están haciendo razonablemente bien”.
Desde agosto pasado, Caputo inició el principio del fin. Redujo el stock de los $976.777 millones a los $330.000 que aún restan. La licitación de ayer dejó un dato ineludible: para acelerar los tiempos, el BCRA pagó un interés del 45% anual, cuando la propia entidad financiera aumentó tiempo atrás las tasas de referencia de 45% al 60%. Con ese castigo busca disminuir la avidez por esa clase de títulos, algo que todavía está presente. De hecho, aunque iba a renovar sólo $150.000 millones, la entidad recibió ayer ofertas por $214.235 millones. “Con el corte al 45% anual, que la deja por debajo de la tasa implícita en mercados de futuros, el BCRA firmó el acta de defunción de las Lebac, porque ese valor está por debajo de la que ofrecen las Leliq -letras a siete días- a las que acceden los bancos, a lo que pagan las Letes del tesoro, y acercándose a la tasa Badlar que pagan los bancos a los depósitos a plazo fijo de más de un millon de pesos”, sostiene Federico Furiase, de Eco/Go. Si mirara para otro lado, un inversor obtendría en el país mejores rendimientos que lo que ofrece allí Caputo.
Por caso, las Lebac rinden 9,7 puntos menos que el premio que el Tesoro les dio la semana pasada a quienes compraron Letes en pesos capitalizable a tres meses. Se descuenta que el Ministerio de Hacienda repetirá hoy el premio al ofrecer hasta $150.000 millones en esos títulos. La expectativa de Caputo, que mostró en un comunicado del BCRA, es “que la fuerte demanda observada por Lebac se vuelque a la licitación de Letras de mañana [por hoy] confirmando así que la persistente contención de la liquidez en pesos tiende a fomentar la demanda por estos activos y asegurar una creciente estabilidad del mercado cambiario”.
Fuente: La Nación








