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Fibra de vicuña: buscan que las comunidades originarias lideren toda la cadena de valor de uno de los recursos más exclusivos del mundo

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La fibra de vicuña, considerada una de las más finas y valiosas del mercado internacional, podría convertirse en un nuevo motor de desarrollo para la Puna salteña.

Ese fue el eje del debate que mantuvo el Senado provincial junto a funcionarios del Poder Ejecutivo, donde se analizó el proyecto de ley que busca habilitar su aprovechamiento sustentable con un objetivo claro: que las comunidades originarias no solo participen de la esquila, sino que sean protagonistas de toda la cadena de valor, desde el manejo del recurso hasta el agregado de valor, la producción artesanal, la comercialización y la distribución de los ingresos.

Durante la reunión, legisladores y funcionarios coincidieron en que el desafío no pasa únicamente por autorizar el aprovechamiento de la fibra mediante el ancestral chaku, sino por generar una actividad económica capaz de crear empleo, fortalecer el arraigo y dejar la mayor parte del valor agregado en los territorios donde habita la vicuña.

El proyecto, que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, propone actualizar la legislación provincial para permitir un aprovechamiento sustentable del recurso, en línea con los estándares internacionales de conservación. La iniciativa mantiene la prohibición absoluta sobre la caza, el cuero y la carne, limitando el aprovechamiento exclusivamente a la obtención de fibra mediante esquilas controladas.

Del recurso natural al desarrollo económico

Uno de los conceptos que atravesó el debate fue que la verdadera oportunidad no está únicamente en la extracción de la fibra, sino en desarrollar una cadena productiva completa en la provincia.

En ese sentido, el subsecretario de Gestión Productiva, Pablo Savoy, explicó que el proyecto apunta a posicionar a Salta en el mercado internacional de la fibra de vicuña, tomando como referencia experiencias de provincias vecinas pero con un objetivo diferencial: que los beneficios económicos lleguen de manera directa a los pobladores de la Puna.

La propuesta contempla que productores, artesanos y comunidades locales puedan participar de las distintas etapas del proceso, impulsando el agregado de valor en origen y evitando que la fibra salga de la provincia como materia prima sin generar empleo ni riqueza local.

El reclamo de las comunidades: participar de todo el proceso

Precisamente ese fue uno de los principales planteos realizados por los senadores durante la reunión.

Carlos Guitián sostuvo que las comunidades originarias reclaman participar en todas las etapas del aprovechamiento y no limitarse únicamente a la mano de obra de la esquila.

Alejandra Navarro señaló que, en las reuniones mantenidas con pobladores de la Puna, surgió una preocupación recurrente: que el proyecto solo contemple su participación en la extracción de la fibra, mientras que las etapas de clasificación, industrialización, comercialización y generación de valor agregado queden en manos de otros actores.

Walter Cruz expresó una inquietud similar al advertir que las comunidades temen quedar excluidas del aprovechamiento económico de un recurso que históricamente protegieron y con el que mantienen una relación cultural y productiva.

Por su parte, Arnaldo Altamirano recordó que el chaku constituye una práctica ancestral que combina conservación, identidad cultural y producción sustentable, por lo que consideró indispensable que cualquier modelo económico reconozca ese vínculo histórico.

Conservación que genera riqueza

Durante la reunión también se destacó que la recuperación de la población de vicuñas abre una oportunidad inédita para el desarrollo regional.

La veterinaria Melina Yampotis recordó que la provincia pasó de contar con apenas unos pocos miles de ejemplares hace seis décadas a registrar más de 58.000 animales, resultado de años de políticas de conservación que permitieron habilitar el comercio internacional de fibra obtenida mediante esquilas sustentables.

Según explicaron los funcionarios, consolidar una actividad económica legal también constituye una herramienta para desalentar la caza furtiva, ya que transforma a la vicuña en un recurso vivo cuyo mayor valor reside precisamente en su conservación.

Consulta previa antes de avanzar

Como resultado del encuentro, el Ejecutivo asumió el compromiso de realizar durante este mes de agosto la consulta previa, libre e informada con las comunidades originarias de la Puna y los Valles Calchaquíes.

La instancia buscará incorporar los aportes de los pobladores al diseño de los planes de manejo y de la reglamentación, con la premisa de que el desarrollo de la fibra de vicuña se convierta en una oportunidad económica donde las comunidades originarias no solo custodien el recurso, sino que también lideren y se beneficien de toda la cadena de valor. Hasta ese entonces, el Senado esperará para emitir dictámen.

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