Frente a las crecientes urgencias de caja, los gobernadores batallan fondos extras de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), cuyas arcas -jugosamente engrosadas tras la estatización de las AFPJ- se convirtieron en estratégica fuente de financiamiento del Gobierno nacional en horas de campaña. En paralelo a las obras por $ 22 mil millones de las que ya se hace cargo en distintas provincias el organismo que conduce Amado Boudou, los mandatarios negocian la llegada a sus distritos de mayores remesas, de la mano de la compra de bonos locales o de la presentación de nuevos proyectos a financiar por Nación, por esa vía.
Por caso, en Chubut, el justicialista Mario Das Neves acelera la emisión de un título local para pagar obra pública, cuya primera emisión -por u$s 100 millones- sería comprada en un 80% por la ANSES.
En paralelo, hoy los gobernadores de Chaco y de Tucumán esperan a Boudou en sus provincias con pedidos de recursos bajo el brazo. La aspiración del peronista Jorge Capitanich es lograr financiamiento para la radicación de una ensambladora automotriz y para la próxima campaña agrícola, mientras que el también justicialista José Alperovich pretende apoyo monetario para la producción de etanol en los ingenios azucareros.
En Neuquén, en sintonía, el sueño de Jorge Sapag (MPN) es que Boudou acceda a derramar remesas sobre la futura represa Chihuido I. Y en Buenos Aires, el presidente del Banco de la Provincia, Guillermo Francos, aseguró ayer que pedirá fondos a la ANSES para crear nuevas líneas de créditos hipotecarios, como las recientemente anunciadas por el Gobierno nacional.
En todos los casos, estos recursos permiten oxigenar las cuentas locales, cuyas urgencias se vieron agravadas por el impacto de la crisis financiera internacional.
Juego perverso
En rigor, la relación Nación-provincias en materia de esta clase de fondos esconde un juego perverso, ya que los Ejecutivos provinciales se vieron obligados a auxiliar desde la década del noventa al otrora asfixiado organismo nacional con el 15% de la coparticipación.
Sin embargo, pasada la emergencia, la Casa Rosada nunca accedió a devolver la tajada en las transferencias que le corresponde al interior (que este año sumarían cerca de $ 25.377 millones y que ya acumulan un rojo de cerca de $ 130 mil millones en una década). El encono incluso tomó la forma de embestidas judiciales para recuperar esos recursos. Por esa vía transitan (o están a punto de hacerlo) el correntino Arturo Colombi (ex radical K y hoy cobista) y el santafesino Hermes Binner (socialista).
El malestar de las provincias se agrava por la discrecional manera en que Balcarce 50 parece manejar la distribución de fondos, en función de los alineamientos políticos de las máximas autoridades locales.
Corte
Una de las postales más emblemáticas se vive en Córdoba, donde el díscolo Juan Schiaretti ya pelea en la Corte nacional una deuda de más de $ 1.200 millones de la ANSES para el rojo previsional mediterráneo, en tiempos en que el organismo hace llover fondos en otros puntos del país.
En Santa Fe, en tanto, la incomodidad fue hecha pública días atrás por el ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti. Si bien el funcionario de Binner elogió la reciente inversión de $ 259 millones de la ANSES para la automotriz General Motors, recordó públicamente los $ 2.200 millones anuales que la provincia aporta al organismo nacional -«que ya no es deficitario»-, por emporio de los parches en la coparticipación.









