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Salesianos en Salta: 115 años de una obra que sigue creciendo junto a los jóvenes

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Eran las diez de la noche del jueves 9 de marzo de 1911 cuando un tren llegó a la estación de la ciudad de Salta. De él bajaron cuatro salesianos. Traían consigo una tarea grande: comenzar una obra que la comunidad local llevaba más de veinte años esperando.

Los recibió el obispo de Salta, Monseñor Matías Linares, profundamente conmovido por ese momento largamente postergado. Aquella noche fue sencilla, casi silenciosa. Sin embargo, allí empezó una historia que con el tiempo se volvería parte de la vida de la provincia.

 Más de un siglo después, esa presencia sigue en pie.
Hoy, la obra salesiana en Salta no es solo memoria. Es una red de espacios concretos donde, todos los días, se enseña, se aprende, se acompaña y se comparte la vida. Las casas salesianas son lugares abiertos, donde niños, adolescentes y jóvenes encuentran un ámbito educativo, comunitario y de fe.

Las escuelas reciben a nuevas generaciones en los niveles inicial, primario y secundario. La Casa Salesiana “Ángel Zerda” y el Centro “Ceferino Namuncurá” son testigos del sueño de miles de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que cada año ingresan a sus aulas para forjar su futuro.

 Tanto en esas casas salesianas, como en la Vicaría del Milagro y Bto. Ceferino Namuncurá, los patios son lugar de encuentro para el Movimiento Juvenil Salesiano, con actividades que convocan a chicos y chicas a crecer en comunidad. Los espacios pastorales mantienen vivas las celebraciones, la catequesis y el acompañamiento espiritual. Y las propuestas deportivas y recreativas son puntos de referencia para muchos jóvenes del barrio.
En paralelo, la formación para el trabajo ocupa un lugar cada vez más importante. A través del Centro de Formación Profesional Salesiano San José, muchos jóvenes acceden hoy a capacitaciones en oficios vinculados a la construcción, la electricidad, las instalaciones domiciliarias, en una oferta educativa que se renueva constantemente y hoy incluye áreas como las energías renovables. En un contexto social desafiante, estas propuestas no solo enseñan un oficio: abren oportunidades concretas y acompañan procesos personales.
La presencia salesiana también se sostiene en una amplia red de laicos y miembros de la familia salesiana que participan activamente en la vida de las obras, dando continuidad a un estilo que combina cercanía, educación y compromiso social.
A lo largo de estos 115 años, miles de salteños pasaron por sus aulas, talleres y patios. Algunos dejaron su nombre en la historia pública; muchos más construyeron su camino en silencio. Todos forman parte de una misma trama.
 Recientemente, en el marco del día de San José, se bendijeron las nuevas instalaciones del centro de formación profesional: un signo de que aquella historia iniciada en 1911 no quedó detenida en el tiempo.
Porque si algo define a la presencia salesiana en Salta, después de 115 años, es precisamente eso: su capacidad de seguir siendo actual. De responder a las necesidades de cada época sin perder su esencia. De seguir estando, todos los días, donde hay un joven que necesita una oportunidad.

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