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Entrevista Dossierweb. Carla Dal Borgo, de Bodega Dal Borgo: “Hoy está creciendo más la búsqueda de experiencias sobre el mundo del vino que la sola compra de la botella”

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Carla Dal Borgo es bióloga, vivía en Córdoba, hasta que hace unos quince años una contingencia familiar reordenó su vida personal y profesional. Regresó a Salta, y junto a sus padres y hermanos, hacia 2010, comenzó a sentar los cimientos de una empresa familiar en Animaná, sobre las generosas tierras y clima de los Valles Calchaquíes. Dos años después, plantaron 20 hectáreas de viñas, y durando otros dos años más las vieron crecer. Así, Carla y su familia, se adentraron en la vitivinicultura. Comenzaron a producir uvas para otras bodegas, y en 2016 decidieron elaborar sus propios vinos. Hoy Carla es parte de la nueva generación de mujeres vitivinícolas, que rompe moldes en un sector tradicionalmente dominado por hombres, desde su rol de Brand ambassador y responsable administrativa y de enoturismo de la bodega Dal Borgo.

Entrevistada por Dossierweb, destaca el crecimiento que tuvo la empresa familiar, pone en valor la certificación como Bodega Sustentable que recibieron en 2024, y resalta el potencial que tiene Salta en enoturismo, una de las propuestas de la bodega para salteños y turistas. Describe el presente económico como una incertidumbre, dice que el turismo no está pasando por su mejor momento, y reconoce que ha impactado negativamente en la industria vitivinícola el cambio de hábitos de los consumidores. Celebra a los nuevos consumidores conscientes, que eligen una marca por lo que hay detrás, y habla con orgullo de los varietales que están produciendo y las apuestas innovadoras.

Especial Dossierweb

La bodega familiar, emplazada en Animaná al borde la mítica ruta 40, produce pero también se abre al turista  

¿Cómo nace la bodega Del Borgo?

Nuestra bodega surge como un proyecto de cambio de vida. Mi familia no viene de tradición vitivinícola. Mi papá se dedicaba a la construcción, mi mamá es geóloga, y nosotros como hermanos estábamos en nuestras profesiones, hasta que por un tema de salud, mi papá decide cerrar su empresa y por el perfil que teníamos, un hermano ingeniero agrónomo y yo bióloga, propone el desarrollo de una producción. Al tener nuestra provincia mucha aptitud para la vitivinicultura, decidimos buscar y encontramos en Animaná un suelo y clima ideal donde emplazar un proyecto productivo, inicialmente con la idea de producir uvas para abastecer a otras bodegas.

¿Cuándo hacen el click para empezar a elaborar vinos propios?

Realmente teníamos una muy buena calidad en nuestras uvas, entonces, en el año 2016 decidimos dar un paso más y apostar a agregarle valor a parte de esa producción como vino embotellado. Construimos el sector de elaboración y en 2017 sale la primera cosecha vinificada. Actualmente seguimos produciendo uvas como fruta para otros elaboradores de vino, y un tercio de la producción, según el año, lo utilizamos para nuestros vinos. Hoy unas 13 de las 20 hectáreas es de Malbec, que es lo que más se busca, y el resto está dividida entre tannat, cabernet franc, torrontés y sauvignon blanc.

La variedad de Almandino, su marca insignia, incluye un torrontés dulce, sauvignon blanc, malbec rosé, y cabernet franc

¿Cuánto empezaron produciendo en 2017 y cuánto están produciendo hoy de vinos propios?

En el 17 salimos con tres vinos, más o menos 2000 botellas por cada uno. Y ahora estamos produciendo 15.000 botellas anuales. Por supuesto, va variando según el año, en cuanto a lo comercial y en cuanto al posicionamiento de la marca. Estos años que estuvieron más complicados, disminuimos un poco el stock de elaboración o la producción de nuestros vinos y preferimos vender más uva. Varía según la coyuntura, pero siempre apostamos a ir incrementando de a poco la producción de vinos también. Hoy tenemos cinco varietales. Dos blancas, que son torrontés y sauvignon blanc; y tres tintas, malbec, tannat y cabernet. Y después producimos un rosadito de Malbec, y un torrontés dulce que siempre es muy buscado.

 Ustedes dieron un paso importante que fue certificar a la bodega como sustentable.

En 2024 obtuvimos la certificación de Bodegas de Argentina como bodega sustentable. Para nosotros, la sustentabilidad es un pilar fundamental. Dessde el inicio comenzamos a trabajar en esta certificación, como una cuestión natural de mi familia con la tierra. Mi hermano como su compañera son agrónomos, yo soy bióloga, y mi mamá es geóloga, de modo que todos tuvimos siempre una visión muy respetuosa con la naturaleza, y más en un contexto tan particular como son los Valles Calchaquíes. Además, es nuestro aliado para desarrollar vinos de excelente calidad, así que la tierra es lo principal a cuidar. La certificación es una meta de todo un gran trabajo realizado, pero también define un norte hacia donde seguir.

¿Cómo y cuánto ha cambiado el consumidor y sus hábitos?

Sí, ha cambiado. Hoy hay muchas bebidas como los vermut y las bebidas blancas como el gin, que en los últimos años se posicionaron mucho. Y el vino de a poco se fue también descontracturando. La gente se va acercando de a poco, pero la realidad es que los nuevos consumidores, la gente más joven, tiene una tendencia a beber menos, o tal vez a beber bebidas menos alcohólicas que lo que los que antiguamente se elaboraban. Entonces, uno también tiene que ir aggiornandose a estas tendencias, pero sin perder su esencia.

La cosecha es uno de los momentos icónicos de una bodega que también apuesta al enoturismo

El actual consumidor busca algo más que la mera bebida.

Hoy está creciendo más la búsqueda de experiencias sobre el mundo del vino que la sola compra de la botella. Y ahí buscamos estar presentes, acompañar en primera persona y sostener el vínculo entre una vinoteca, un club de vinos y su cliente. Hay un consumidor más consciente que busca no solo la bebida sino también saber que hay detrás. En nuestro caso, la sustentabilidad, el respeto por la naturaleza, la calidad, que son características que ponemos en valor.

En cuanto al enoturismo, ¿cómo estás trabajando?

Tiene un potencial enorme en enoturismo en Salta. Ser anfitrión y que el visitante, el turista, pueda conocer el vino, la elaboración, caminar las viñas, que en época de uva pueda probar las frutas y conectar con lo que después va a beber en la copa, y conocer y sentir la cultura que hay detrás de la elaboración del vino, es algo único. Fuimos conociendo nuestro potencial en el enoturismo a medida que lo íbamos transitando y capacitándonos y sumando cosas diferentes. Tenemos degustaciones, experiencias guiadas, almuerzos en bodega, y cada tanto brindamos experiencias diferentes como Sunset, para que haya variedad de propuestas a realizar en la bodega para distintos públicos.

Aunque es optimista, Dal Borgo reconoce que el sector vitivinícola y el turismo están en una situación delicada

¿Y cómo ves hoy como actor del turismo al presente del sector?

Desde el año pasado está bastante complicado, disminuyó muchísimo el turismo en Salta. La realidad es que el argentino a preferido en vacaciones de verano, irse al exterior. Y eso impacto de modo directo y de gran manera en la hotelería y, en consecuencia, en el resto de las actividades que pueda hacer una persona. Se ve mucha baja del turismo. No hay tantas políticas que favorezcan que el turista llegue, porque si bien tenemos vuelos directos, incluso de San Pablo o Asunción, el turista extranjero está eligiendo ir hacia otros lugares y el turista nacional también aprovecha para para ir a conocer otros destinos fuera de Argentina. La verdad que está muy quieto y el sector está sumamente preocupado.

¿Cómo ves este segundo semestre en materia económica?

Si bien el tipo de cambio fluctúa, y hay más estabilidad, se hace difícil proyectar a futuro. Creo que todos estamos, en mayor o menor medida, en una incertidumbre. Nosotros no exportamos, así que estamos tratando de apuntalar el mercado interno y mantenernos un poco más cerca de quienes nos acompañan en este camino, como apoyar más a las vinotecas, a los distribuidores que hacen presentaciones entre sus clientes o entre los consumidores de un club de vinos, para que mantener este vínculo cercano, y que esto nos ayude a posicionar y a traccionar una industria que está bastante quieta.

 

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