El sistema productivo en la Argentina sigue deteriorándose. Sólo el 30% de los créditos van a la producción, yendo el otro 70% al consumo. La banca estatal es la única que aporta datos alentadores, mientras los bancos privados miran hacia otro lado Una vieja lección popular asegura que un país sin producción es un país destinado al fracaso y al decrecimiento permanente de sus riquezas. Esta máxima de la sabiduría de la calle ha impactado de gran manera en la economía argentina de los últimos tiempos.
Nuestro país en los últimos dos años ha visto caer el nivel de créditos hacia el sector productivo y, como contrapartida, han crecido en gran nivel el crédito al consumo que dan las entidades bancarias en la Argentina.
Al no tener una ley de Entidades Financieras (dictada en la época de la última dictadura militar por Martínez de Hoz) que regule el mercado en forma clara, se hace cada vez más difícil promulgar normas para un sector de la economía nacional vital para el crecimiento del país.
En la Argentina cada vez se ponen más trabas a los sectores productivos para acceder a un crédito, siendo las entidades bancarias privadas las que más impedimentos formulan a la hora de destinar recursos a la producción.
Sólo la banca estatal, llámese el Banco Nación o los provinciales, en especial el Banco de la provincia de Buenos Aires, son los únicos en dar beneficios a mejor interés y a largo plazo a los sectores que buscan el crecimiento del país.
La banca privada es la principal dadora de créditos al consumo, aumentando en los últimos dos años un 250%, lo que muestra la situación en la que se encuentra el mercado hoy en día. Otro dato que refleja este estado es que, en un mes, aumentaron un 15% las tasas de interés para los créditos al consumo. Una situación compleja que ha puesto al país al borde de no tener crédito para la producción nacional, lo que hace que la realidad para el sistema productivo sea muy complicada y el futuro sea muy poco esperanzador.
Por más que el Gobierno, en la voz de la presidenta Cristina Fernández, les pida a las entidades bancarias subir el número de créditos a la producción, si no se dictan leyes para regular este mercado, será muy complicado que la situación tenga una solución favorable.
Si el país quiere crecer, la distribución de los créditos debe ser opuesta a la que es hoy en día, y dar un 70% de préstamos para la producción, y sólo un 30% para el consumo. Sólo así, la Argentina podrá volver a ser una de las naciones con mayor crecimiento del mundo y tener un país repleto de chimeneas humeando y acabar con las fábricas con cortinas bajas.
Más poder al Banco Central
El sistema financiero en la Argentina, al no tener reglas de juego transparentes y que estén desarrolladas dentro de un plan estratégico de Nación, ha hecho lo que ha querido y se ha regulado a sí mismo sin ningún tipo de control estatal, buscando la ganancia rápida y concreta, sin pensar en el bienestar del país.
El economista integrante de Abeceb.com, Marcelo Lamothe, aconsejó que una manera de solucionar este descontrol “es una mayor regulación por parte del Banco Central y del Congreso nacional, para dar una mayor sensación de seguridad al país, tanto interna como externamente”.
El economista Mario Rapoport aseveró que “el Banco Central es el único capacitado para regular esta actividad, así como el sistema cambiario, y en el pasado no hubo ninguna clase de regulación, por lo que empezar a partir de ahora sería un buen gesto por parte del Gobierno nacional”, señaló.
Posicion
El por qué de esta situación
La Argentina sin crédito productivo es algo que se puede explicar sólo por la falta de políticas activas por parte del Gobierno nacional, que al igual que en muchos sentidos de la gestión, se sumerge en dudas y desatinos imposibles de ocultar.
Esta situación es algo que viene desde hace mucho tiempo y que se intensificó bajo el gobierno kirchnerista. Ante la inquisitoria de Hoy, el economista y miembro del Plan Fénix, Mario Rapoport, aseguró que “el problema radica en que los bancos están en manos extranjeras, dictando el financiamiento a lo que diga la casa matriz en algún lugar del mundo, sin importar los intereses nacionales”.
“Esto recae en que haya menos crédito para los sectores productivos e industriales, y en que no haya directamente o sea casi nulo el crédito hacia las clases medias y menos pudientes del país. Los únicos que se salvan de esta situación son la banca pública y los cooperativos”, subrayó Rapoport.
El referente del Plan Fénix indicó que “el sistema financiero en la Argentina tendría que funcionar como un sistema anticíclico, es decir, cuando hay una recesión y una crisis como la que se vive en estos momentos, se debe inyectar más dinero, y en épocas de bonanza debe haber menos dinero en el mercado”.
En el mismo sentido se expresó José Sbatella, director del IEFE (Instituto de Estudios Fiscales y Económicos), para quien “luego de la crisis de 2001, la banca se ha puesto meramente especulativa, dejando a un lado los créditos a la producción y basándose sólo en los préstamos al consumo”.
El ex titular de la Comisión de Defensa de la Competencia, continuó afirmando que “en nuestro país se debería volver a la regulación a través del Banco Central, dejando a los bancos como meros administradores, para recuperar de esa manera el servicio de la acción social del crédito”.
Posición diferente mantiene el miembro de Abeceb.com, Marcelo Lamothe, para quien “el crédito al consumo se dio porque es al corto plazo. No hay crédito a la producción porque en la Argentina no hay ninguna clase de certidumbre a largo plazo, no hay un índice de inflación serio, lo que equivalió a que no haya préstamos al sistema productivo”.
El economista aseveró que “faltan muchas condiciones para que se pueda regular seriamente este tema. El sistema bancario es un negocio al fin y al cabo, no se presta plata sólo por prestar. Los bancos son empresas, sean públicos o privados, la finalidad que tiene es ganar dinero”, destacó.
Radiografía de la crisis industrial
2,6% es lo que creció la producción industrial en 2008.
8,6% es lo que cayó la producción industrial en diciembre de 2008 en comparación con mismo mes de 2007.
1,2% es lo que prevé Mariano Lamothe, de Abeceb.com que se contraerá la producción industrial en 2009.
12% es lo que descendió la venta de lavarropas y he- laderas el año pasado.
47% bajó la producción automotriz en diciembre de 2008 respecto a 2007.
11% bajaron las exportaciones argentinas en noviembre de 2008 con respecto a mismo mes de 2007.
8,5% fue lo que creció la confianza de los consumidores en diciembre respecto a noviembre.
2,9% es lo que se incrementó la producción de acero crudo en 2008.
45,4 fue el descenso que sufrieron las inversiones en 2008 en comparación con 2007.
30% es que bajó la demanda laboral en el último bimestre del año pasado.
Menos del 10% del dinero asignado a las pymes
Durante el año pasado el Gobierno nacional usó sólo 18 millones de pesos de los 238 millones que se habían destinado para las pequeñas y medianas empresas, de acuerdo a la información pública sobre los gastos del Estado durante 2008. De esta manera, la subsecretaría para las Pymes (Sepyme) usó sólo el 8 por ciento del presupuesto que tenía asignado para su gestión y gran parte de ese monto se gastó en sueldos del personal.
La cifra se contabilizó hasta el 21 de diciembre pasado y no incluye el nivel de ejecución de la última semana del año. Aunque, en la propia Sepyme admiten que difícilmente se supere el diez por ciento de lo asignado. Con ese bajo nivel de inversión la Sepyme es el organismo público con menor nivel de actividad de todo el Estado.
Uno de los motivos que expone el Gobierno para explicar la inacción de Sepyme es la consecuencia de la crisis del campo, que paralizó la actividad en 2008.
El año pasado estuvo al frente de la Sepyme Eric Calcagno, quien abandonó su cargo a mitad de año para ocupar un sillón en el Senado. En su medio año de gestión, Calcagno no realizó ningún programa de auxilio a las pymes.
Innovacion
Un cambio en la ley de Entidades Financieras
La ley que regula toda la actividad sobre la forma en que deben dar los créditos los bancos es la ley Nº 21.526 de Entidades Financieras, que deja las operaciones a la consideración exclusiva de las políticas marcadas por cada una de las entidades.
Los especialistas consultados por Hoy fijaron diferentes posiciones sobre la necesidad que tiene la Argentina de cambiar esta ley, y las nuevas maneras que debe tener una legislación sobre este tema. Tanto el economista Mario Rapoport, como su par José Sbatella, se mostraron de acuerdo en que esta norma debe ser modificada en forma “urgente”, mientras que Mariano Lamothe de Abeceb.com dijo que “no es necesario” que se dicte una nueva ley para regular esta actividad. Este es un debate que se viene dando desde hace mucho tiempo en el sector financiero nacional, que a entender de Rapoport “se hace necesario un cambio, para que de esa manera se produzca un rescate de las pymes, de la construcción, del consumo, de las viviendas populares”. La misma visión mantiene José Sbatella, para quien “hay que cambiar la ley de Entidades Financieras, para de esa manera evitar que el sector financiero deje de servir a la actividad especulativa. En la actualidad a las entidades bancarias sólo les interesa el negocio y la ganancia rápida, les importa más la especulación que el crecimiento de la Argentina”. Por su parte, Lamothe aseveró que “lo que se necesita es un mercado de capital en el que se puedan fondear los bancos y un Gobierno que establezca metas claras a futuro, que marque condiciones de certidumbre”.
La ley de Entidades Financieras Nº 21.526, fue dictada en junio de 1977 bajo la última dictadura militar, cuando el mandamás económico del país, era José Alfredo Martínez de Hoz. Los gobiernos democráticos de 1983 a la fecha la modificaron parcialmente.
Servicio social
La labor de la banca pública
En el marco de la crisis financiera internacional que afecta insoslayablemente a la Argentina, la banca pública pasa a cumplir cada día una labor social más importante que en otros tiempos.
El Estado, además de regular las actividades del sistema financiero, debe ser capaz de brindar a través de su banca pública, distintos tipos de acciones y planes para reactivar a la producción en la Argentina, y de esa manera ayudar al crecimiento del país.
El economista e integrante del Plan Fénix, Mario Rapoport (foto), afirmó a Hoy que es necesario que “en esta nueva etapa que se vive en el mundo y en la Argentina, se le dé un mayor poder a la banca pública, para que de esa manera se le puedan dar más créditos a las pequeñas y medianas empresas y la producción nacional, como lo hacen en la actualidad el Banco Nación o el Banco de la Provincia de Buenos Aires por ejemplo”, destacó.
Queda en claro que la banca pública debe cumplir un rol esencial en el crecimiento de la Argentina para el futuro, donde el crédito hacia las pymes y sectores productivos de la Argentina debe cumplir un papel central en la misma.
No hay ningún país del mundo que haya salido de sus crisis periódicas sin la intervención directa de una banca pública apuntalando los movimientos productivos nacionales. Hoy sólo se destina el 12 por ciento del PBI a créditos para los sectores productivos, por lo que cada vez se hace más impostergable brindar facilidades a esta porción significante de la sociedad para establecer un proceso de industrialización del país.
Fuente: Notibancos









