La crisis económica y financiera en Estados Unidos empeorará este año porque los consumidores altamente perjudicados dejarán de pagar sus tarjetas de crédito y préstamos, indicó Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, durante una entrevista con Financial Times. “Lo peor de la situación económica no ha quedado atrás. Parece que seguirá deteriorándose durante la gran parte de 2009”, dijo Dimon, cuyo banco ha navegado la turbulencia mejor que la mayoría de sus rivales. Ayer el segundo banco más grande de Estados Unidos informó que las ganancias del cuarto trimestre fueron de u$s 702 millones. La cifra es 76% inferior al mismo período del año pasado aunque es mayor a la esperada por los analistas, que calculaban una mínima utilidad o hasta una leve pérdida.
Dimon pide al personal que no se duerma en los laureles tras un año en el que JPMorgan pareció superar a la mayor parte de la competencia y compró dos rivales, la firma de inversión Bear Stearns y el banco regional Washington Mutual, a precio de ganga.
El mensaje desde la oficina ejecutiva es que tras evitar lo peor de la crisis, 2009 será sombrío y que la recesión afectará su negocio orientado al consumo y su banca de inversión, que está a merced de las convulsiones de los mercados.
La capacidad de JPMorgan de superar a sus rivales como Citi o UBS gracias a su menor exposición a valores hipotecarios tóxicos lo ha puesto a la cabeza en la banca global.
La pregunta es si JPMorgan podrá consolidar esa posición o sucumbirá a la presión del derrumbe en el segmento de préstamos para consumo en EE.UU.
La estrategia de JPMorgan para estos tiempos ha sido volver a lo básico.
En lugar de inflar las ganancias empaquetando préstamos vinculados a títulos valores exóticos y venderlos a los inversores, Dimon ha pedido a sus tropas que vuelvan al negocio tradicional de prestar a empresas y a personas y asesorar a los gerentes en sus operaciones.
El problema con estos negocios tradicionales es que sus ganancias con frecuencia no alcanzan para pagar la enorme base de costos de los bancos y satisfacer el deseo de los inversores de obtener retornos cada vez mayores.
JPMorgan quiere quebrar esa tendencia y explotar el giro en la industria destacando su solidez como uno de los pocos bancos que tiene un balance saludable, para cobrar más por sus servicios, en especial en banca de inversión y préstamos empresariales.
Steven Black, co director de banca de inversión, dice que JPMorgan puede aprovechar esta nueva posición dominante para ampliar su lista de clientes empresas e inversores y cobrarles más por asesoría y fondos.
Fuente: El Cronista









