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Saltapor es un referente nacional en la construcción en seco

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 La empresa salteña contribuyó a imponer esta técnica constructiva en Salta y trascendió sus límites para hacer obras en las principales ciudades del país.

No es fácil lograr que una empresa en Argentina cumpla 25 años de vida, pero más difícil aún es que llegue a ese aniversario en pleno crecimiento y ampliando cada vez más sus horizontes. Ese es el caso de Salta por, una empresa salteña especializada en construcción en seco que hoy ejecuta grandes obras en las principales ciudades del país. Su fundador es Gerardo Miguez, un ingeniero en construcciones que desde su época de estudiante en la UNSa sentía más interés por las nuevas técnicas que por la construcción tradicional. “Me llamaba mucho la atención la construcción en seco. Incluso la primera gran obra que se hizo con esa técnica en Argentina está en Salta, y es el hospital de Orán. En esos tiempos, yo miraba y aprendía”, recordó en su diálogo con Dossier Empresario. Luego de dar sus primeros pasos en la profesión como calculista para algunos estudios de arquitectura, en 1991 se lanzó a la aventura de emprender. Con su hermano Sergio Eduardo Miguez conformaron una sociedad y abrieron Saltapor. “Siempre estuvimos en Leguizamón 1946. Al principio comercializábamos poliestireno expandido (telgopor), lanas de vidrio y otros productos para aislamiento térmico y acústico, e instalábamos esos materiales. Pero la gran aventura comenzó en 1994, cuando después de mucha insistencia de mi parte, nos dieron la distribución de la marca Durlock. En esa época era muy difícil vender ‘una pared que no era pared’ me decían los constructores. Fue complicado ampliar el mercado”,repasó el empresario. El año 1997 trajo grandes cambios. Por un lado, su hermano se retiró del negocio y Miguez decidió incorporar a la sociedad a su esposa, María Inés Ruiz García. Por el otro, comenzaron a llegar a Salta los primeros locales de cadenas nacionales y de franquicias que buscaban replicar un modelo de local. La primera gran oportunidad llegó de la mano del shopping. “Uno de los dueños, para quien yo había trabajado, me llamó y me preguntó si podía hacer toda la obra en seco del shopping… y yo le dije que sí. Hasta ese momento, nosotros no éramos instaladores, y tuvimos que salir a capacitar gente para poder hacer la obra. Pero a partir de allí nos dimos cuenta de que había que vender el producto con el servicio de instalación”, relató el fundador de Saltapor, quien explicó que “luego llegaron varias obras de arquitectura comercial como los supermercados Disco o Lozano, donde nadie discutía al durlock porque el mayor enemigo de esos proyectos es el tiempo. Otra obra grande que hicimos por esos años fue el Hospital Materno Infantil”. “A pesar de que nos iba bien con los negocios, el gran desafío seguía siendo llegar a doña Rosa. Por eso hicimos grandes campañas publicitarias e incluso se presentaron en Ferinoa para mostrar su producto”, contó Miguez. Pero ese objetivo quedó trunco durante la crisis de 2001, que los golpeó muy fuerte. “Estuvimos al borde del cierre. El 28 de diciembre de 2001 tuvimos que echar a 45 personas porque no teníamos otra alternativa, y todavía lo siento como una carga. Afortunadamente 30 de ellos volvieron a trabajar con nosotros y los otros 15 son instaladores cuentapropistas, que nos compran materiales”, relató el empresario. “Fue muy difícil subsistir e incluso quedaron cuentas sin cobrar hasta hoy. Pero gracias al espaldarazo de Durlock y otros proveedores que pudimos salir adelante. Eso marcó para siempre mi relación comercial. Hoy hay muchísima competencia y he recibido ofrecimientos para representar otras marcas, pero actitudes como las de Durlock valen más que una bonificación”, expresó agradecido. Los tiempos difíciles comenzaron a cambiar en agosto de 2002. La sonrisa del ingeniero volvió a su rostro cuando contó que “nos pidieron que cotizáramos dos edificios para el campamento permanente de la minera Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, y ganamos la obra. Fue como construir un hotel con 144 habitaciones. Pasamos de no tener nada a tener 140 personas de Salta, Catamarca y Tucumán trabajando para nosotros. Y nos quedamos trabajando allí en forma ininterrumpida hasta 2007”. Habiendo sumado experiencia en grandes obras, se presentaron nuevas oportunidades para Saltapor. “Sólo aquí en Salta nos convocaron para la construcción en seco del hotel Sheraton, la Ciudad Judicial, el hotel Alejandro I, el aeropuerto y el Centro de Convenciones. También hicimos la terminal de ómnibus de Santiago del Estero”, repasó Miguez. En 2005 un asesor técnico del Alejandro I los convocó para la obra del hotel Sheraton de Mendoza, y luego de conocer el mercado, decidió instalarse en esa provincia. “Con dos socios locales creamos Gealtec, que es una subsidiaria de Saltapor, y que ya hizo obras como el Centro Cultural Julio Le Parc y el Hotel Intercontinental de Mendoza, que entre 2008 y 2010 fue la obra de construcción en seco más grande del país”, detalló. Nueva tecnología Hasta 2009 todos los trabajos en seco que se hacían eran en interior. Pero ese año llegó a la Argentina la Superboard, fabricada por Eternit, que es un material que permite trabajar en exterior y que, por primera vez, permitía hacer obras completamente en seco. “La primera gran obra con este material en Argentina la hicimos en Las Lajitas, en un complejo comercial instalado en el cruce de las rutas 5 y 3”, contó el constructor. La experiencia ganada les permitió realizar en 2011 la obra más importante del país con esta tecnología y, de paso, desembarcar en Buenos Aires. Fue toda la construcción en seco del shopping DOT Baires, una obra que implicó el cerramiento exterior con 10.000metros cuadrados. Después vinieron otras como el City Center de Rosario, supermercados Easy y Jumbo de todo el país y más recientemente la Torre Renoir, de 53 pisos, que está en Puerto Madero y es hoy el edificio más alto del país. A partir de esta demanda de trabajo, Saltapor instaló oficinas permanentes en Buenos Aires. “Desde Salta,Mendoza y BuenosAires triangulamos el país”, explicó Miguez, quien detalló que “hoy tenemos trabajos en Neuquén, La Pampa y la propia Mendoza”. Consultado sobre el secreto de su éxito, Miguez señaló que “no hay en el país muchas empresas instaladoras con el expertise para tener 50 personas trabajando en una obra. Además, no se trata de simples albañiles, sino de mano de obra más calificada”. Contó además que la difusión de su trabajo se da de boca en boca. “Las grandes contratistas no contratan por precio, sino por antecedentes.No les sirve pagar menos y que el trabajo esté mal hecho o no se termine. No podés poner obras de envergadura en manos de cualquiera. Lo importante es cumplir y no alcanza con hacerlo bien; hay que hacerlo excelente”. De cara alfuturo, señaló que “hay que estar atento para sumar valor agregado”, y entre sus planes figura “potenciar el steel framing”. Para ello está construyendo una planta en el Parque Industrial de Salta con la idea de premontar paneles, lo que permite economizar el tiempo de construcción. Así, por ejemplo, una casa puede estar completamente terminada y con la familia viviendo en el interior en menos de tres meses. “Dentro de unos años el negocio no va a ser vender placas y perfiles, sino paneles que yo voy a montar” , concluyó.

Fuente: Dossier empresario

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