La producción salteña cayó el 62% desde 2004, pero las reservas permiten soñar.
La recuperación de la actividad gasífera e hidrocarburífera es una de las grandes expectativas que se abren para el norte salteño.
En mayo pasado, la noticia de los nuevos pozos perforados por Tecpetrol y Pan American Energy en San Martín alentaron las esperanzas. Los cuatro pozos gasíferos sumarían 1,25 millones de mÑ diarios, por lo que elevarían casi un 15% la producción del fluido en Salta, que a esa altura oscilaba en torno a los 8,5 millones de mÑ por día. Los bloques de Aguarage, Aguaray y Ramos considerados “los tres gigantes del norte” entregaban diariamente más de 20 millones de metros cúbicos del fluido en 2004. Salta era la segunda plaza gasífera, detrás de Neuquén. Hoy es la cuarta.
De enero de 2014 a enero de 2015, el aumento de la producción salteña fue de 2,4% pero que entre diciembre y enero últimos cayó 7%.
Luego de 11 años de depresión debido a las malas políticas de precios y a la falta de una estrategia de desarrollo, los departamentos de San Martín, Orán, Anta y Rivadavia creen que se acerca la hora del despegue, de la mano de la producción de energía, los agroalimentos y la actividad maderera, con todos sus derivados.
La importancia social de estas actividades radica en el efecto multiplicador y en la generación de empleo en las áreas más castigadas por la pobreza, la desocupación y el narcotráfico. Salta está en condiciones de apostar a nuevos bloques gasíferos tanto en el rubro convencional como en el no convencional. Necesita nuevos inversores, seguridad jurídica y política, y capacidad de gestión.
El abastecimiento energético comenzó a depender desde 2004 de importaciones de gas desde Bolivia, a un precio de más de 10 dólares el millón de BTU (medida equivalente a 27 metros cúbicos). Por una estrategia inexplicable, se optó por perder solo en Salta 1.300 millones de dólares anuales manteniendo el gas local depreciados depreciado en menos de 3 dólares el millón de BTU. Sin embargo, la reactivación es posible, tanto a través del gas convencional como del shale gas. La formación Los Monos con una distribución en el sur de Bolivia y el Noa, incluido el norte del Paraguay, en la cuenca Chaco – Paranense que cubre 1.300.000 kilómetros cuadrados, podría ser superior a Vaca Muerta.









