Cristina Fernández de Kirchner afirmó que es necesario “convertir la jungla de la economía en algo más civilizado” para poder “alcanzar acuerdos básicos que permitan seguir sosteniendo este crecimiento con inclusión social”.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner planteó anoche que en la última década todos ganaron en alusión a los empresarios y exhortó a mantener un diálogo sin miedos.
En la última década, y les pido que se pongan una mano en el corazón, quién no ha ganado. Algunos más otros menos, pero todos los empresarios han ganado. Salvo los que fueron al casino y perdieron, enfatizó.
Al encabezar el festejo por el Día de la Industria en Tecnópolis, Cristina enfatizó la importancia de que el diálogo tripartito que ayer había tenido su tercer encuentro sea sincero, abierto y sin miedos, porque se requiere de soluciones consensuadas. Pero aclaró que eso no le quita poder de decisión al Ejecutivo.
Además consideró que el sector industrial tiene como principales desafíos la competitividad y la necesidad de aumentar la inversión privada en ciencia e innovación tecnológica en el sector privado.
Los empresarios empezaron a llegar Tecnópolis a las 19, horario en que estaban citados para desgustar de un cocktail previo a la cena. La presidenta Cristina Fernández fue bastante puntual y llegó cerca de horario previsto.
La acompañaban en la mesa principal el vicepresidente 2 de la UIA, José Urtubey (su titular, Héctor Méndez, y el vicepresidente 1, Luis Betnaza, están de viaje); los presidentes de la Cámara de la Construcción, Gustavo Weiss; de la CGERA, Marcelo Fernández, de CAME, Osvaldo Cornide; y de CGE, Ider Peretti; el presidente de la Copal, Daniel Funes de Rioja, Juan Carlos Lascurain, de Adimra y Roberto Urquía, dueño de Aceitera General Deheza. También el gobernador bonaerense, Daniel Scioli; la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el candidato a diputado Martín Insaurralde.
El salón estaba lleno: 3.000 person
as entre funcionarios, empresarios y sindicalistas compraron la tarjeta a $ 1.000 para asistir al festejo del Día de la Industria. Todas las cámaras vinculadas con la industria estuvieron presentes.
El comité ejecutivo de la UIA ocupó una mesa pegada a la principal (estaban Cristiano Rattazzi, de FIAT; Adrián Kauffman, de Arcor; el gráfico Juan Carlos Sacco; Guillermo Padilla, de la industria de bebidas; David Uriburu, de Techint, y el director ejecutivo de la entidad, Martín Etchegoyen. Cenó con ellos el vicepresidente Amado Boudou.
Los funcionarios estuvieron repartidos en varias mesas: el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, Giorgi; la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; el secretario de Presidencia, Oscar Parrilli; el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y su alter ego, Beatriz Paglieri; el ministro de Economía, Hernán Lorenzino; el viceministro, Axel Kicillof; el canciller, Héctor Timerman, el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, el de Trabajo, Carlos Tomada, y el de Planificación, Julio de Vido.
Moreno tardó en ubicarse. Cuando llegó, no tenía mesa y estuvo decidiendo hasta último momento dónde sentarse. Finalmente, compartió la cena con Parrilli.
El clima del evento fue de desencanto. Las palabras de Cristina fueron aplaudidas sólo en dos oportunidades y la ovación llegó de las mesas de atrás, donde se sentaron los empresarios más pequeños y con menos representación.
Consultados varios dirigentes al término del discurso, la respuesta unánime fue que se trató de más de lo mismo y que el Gobierno ya no puede remontar lo que se perdió. Hasta los propios kirchneristas admitían que se percibe un cansancio de la sociedad. Un dato de color previo al comienzo del discurso de Cristina fue un breve diálogo entre Lorenzino y Timerman, en el que el ministro de Economía le pedía colaboración para que lo ayude en la pelea con los fondos buitre. Yo si querés te acompaño. Mañana por hoy veo a la Presidenta y si no me surge ningún viaje, te acompaño, le dijo.
Fuente: Natalia Donato, El Cronista









