Saber leer las necesidades, aspiraciones y sobre todo, el estilo de vida de los clientes, es importante para cualquier empresa que brinda un servicio. Pero este comportamiento de marketing resulta imprescindible para aquellas compañías que operan en el mercado de plásticos. Y más si compiten por fidelizar al segmento de clientes con mayor poder adquisitivo, que gastan con sus tarjetas de crédito Black en grandes volúmenes y exigen calidad de servicio.
Primero vinieron las ofertas, luego los accesos vip a aeropuertos y eventos. Ahora, la estrategia de las emisoras de tarjetas es apelar a la emoción de los consumidores.
La reciente plataforma global Priceless Cities lanzada por MasterCard intenta llevar esta iniciativa a sus clientes a través de experiencias exclusivas que apunten a sus pasiones. Lo importante no es el precio, si no la experiencia, explicó Jorge Colombatti, vicepresidente de marketing de MasterCard para el Cono Sur. De allí el concepto internacional de la marca priceless, cuyo éxito logró ubicarse en el lenguaje coloquial de todo el mundo.
El segmento de altos ingresos hoy es rentable en el mercado local pero sufre una competencia muy intensa: el cliente de alto nivel no es fiel ni suele operar con una sola entidad bancaria. Es un consumidor muy exigente y requiere además percibir que los beneficios a los que acceden son sólo para ellos.
Tal vez sea esta la razón por la que MasterCard quiera pisar más fuerte en el mercado VIP con la propuesta de Priceless Buenos Aires. El programa comenzó a gestarse en 2011 con pruebas pilotos para analizar qué experimentaban ciertos clientes al ser agasajados a través de la viviencia de un momento único.
El primero de ellos tomó lugar en el estadio de Boca Juniors, con un pequeño grupo de hinchas que fueron sorprendidos al ser invitados al campo de juego justo antes de empezar el partido. Para quien el fútbol es una pasión, ver la hinchada llena desde el césped es una experiencia única, sostuvo Damián Di Marco, manager de Customer Marketing de MasterCard.
Pero estos momentos sí tienen un precio. El cliente de Master Black podrá contratar el servicio accediendo a la página web de Priceless Buenos Aires, y a partir de u$s 200 podrá elegir la experiencia de acorde a sus gustos.
Es posible asistir al Teatro Colón y recorrerlo antes de ubicarse en uno de los palcos VIP para ver la función; se puede bailar con los tangueros más reconocidos en el Café de Los Angelitos; comer un asado con el polista Adolfo Cambiaso en su casa de Cañuelas ó visitar al orfebre Juan Carlos Pallarols en el histórico petit hôtel donde tiene su taller. Si nada de esto le apasiona, pueda intentar otras experiencias gastronómicas, a través de una cena que involucre a los dirigentes más reconocidos del fútbol, o probar los vinos más exclusivos en Aldos.
El programa también está destinado a los clientes que viajan, ya que éste es el perfil de consumidor que más consume la Black. Los beneficios abarcan varias ciudades de America Latina, Miami, New York, París y Londres, además de Estambul y Moscú. Pronto se sumarán promociones en Beijing, Singapur, Hong Kong, Sidney y Los Angeles.
Fuente: María Elena Candia, El Cronista.
En respuesta a una tendencia global, el mercado regional de tarjetas Black crece desde el 2009 a un ritmo del 13% anual, con proyecciones que podrían alcanzar el 15% para este año. En la plaza local, en los últimos dos años se duplicó el número de entidades que sumaron a su oferta estos plásticos exclusivos. Además de la Black de MasterCard, el segmento incluye la Signature de Visa y la Centurión de American Express.
Los clientes premium tienen una gran ventaja: no dejan de consumir por los vaivenes de la situación económica. Por eso los bancos apuntan a un intramercado que se mueve por su propia lógica. Eso sí, no son fáciles de seducir.








