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El escenario económico cambios entre 2009 al 2011

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Según el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Di Tella, en septiembre último el indicador alcanzó los 2,64 puntos (el índice varía del 0 al 5), así lo informa la consultora Abeceb.

Dicha cifra es superior al resto del mandato de Cristina Kirchner, que promedia los 1,67 puntos. Pero además, es un 97% superior al registro de junio del 2009, cuando el Gobierno tuvo un fuerte revés en las elecciones legislativas, en medio de la crisis financiera y al enfrentamiento con el campo por las retenciones.
 
Cabe preguntarse, entonces, cuáles fueron los fundamentos económicos de este cambio tan sustancial en la opinión de los argentinos que permitieron una victoria del FPV el domingo último. 
 
Un contexto externo más favorable: en el 2009, los países desarrollados se encontraban en plena crisis financiera, impactando negativamente sobre el crecimiento de los países emergentes y Argentina. Este año, la situación es diferente. Si bien Europa y EEUU todavía se encuentran atravesando algunas dificultades económicas, ambos han impulsado políticas laxas para reactivar  sus economías que afectaron positivamente a la Argentina, al compensar la pérdida de competitividad con la apreciación de las monedas de los principales socios comerciales.
 
Los  precios internacionales de los commodities y en especial el de la soja, volvieron a expandirse fuertemente, sobre todo por el crecimiento de China y el resto de los emergentes y por la debilidad del dólar. La oleaginosa pasó de un valor promedio de USD 380 en el 2009 hasta un precio de USD 500 durante este año. Como resultado, se generó un fuerte ingreso de divisas que ayudaron a mantener al tipo de cambio como un ancla nominal y aumentó la recaudación vía retenciones, permitiendo financiar algunos programas de gobierno. Además, los mayores ingresos de los productores agropecuarios se tradujeron indirectamente en un empuje a la actividad económica del resto del país. 
 
Cabe recordar que durante 2009, no sólo los precios internacionales eran inferiores  sino que también la histórica sequía que afectó la producción en aquel entonces jugó un papel fundamental en la suerte del Gobierno, panorama que se dio vuelta a partir de 2010, con condiciones climáticas mucho más benévolas.
 
El aumento de los salarios: el gobierno convalidó alzas más elevadas que la inflación. El año pasado las remuneraciones crecieron un 22,5% según el INDEC, mientras que durante los primeros ocho meses del 2011 aumentaron un 27,4%. De esta manera, se observa una mejora real de los ingresos del orden del 6,5% desde las elecciones legislativas de junio de 2009.
 
Las políticas sociales: este quizás haya sido uno de los puntos en el cual el Gobierno concentró más esfuerzos. En octubre de 2009 creó la Asignación Universal por Hijo, que beneficia a las familias cuyos jefes se encuentran desocupados o sin un empleo formal, resultando en un importante aumento del poder de compra de las familias menos pudientes. Además, aumentó los montos que perciben los jubilados, gracias a la ley de movilidad jubilatoria. Si bien está se dictó hacia fines de 2008, sus efectos comenzaron a sentirse algunos meses más tarde, por lo que su incidencia llegado 2009 era muy reciente.
 
Por otro lado, el Gobierno impulsó la suba del salario mínimo en 6 oportunidades desde julio 2009.  Se pasó desde los $ 1.240 en esa fecha hasta los $ 2.300 en agosto último, creciendo también a un ritmo mayor que los precios.
 
El “boom” del consumo y el financiamiento en cuotas: todas las políticas nombradas anteriormente, junto con una confianza de los consumidores que se encuentra en niveles históricamente elevados (sobre todo en lo que respecta a bienes durables y electrodomésticos, que llegó a su valor máximo en octubre de este año) y una fuerte política monetaria expansiva del Gobierno – que conlleva a una elevada inflación y tasas de interés negativas, tales que la gente prefiere adelantar consumo antes que ahorrar, ya sea mediante préstamos personales o financiamiento en cuotas,- desembocaron en una fuerte expansión del consumo.
 
En los primeros seis meses del 2009, las ventas reales en los supermercados solo habían crecido un 1,7% con respecto al mismo período del año anterior, mientras que las ventas en los centros de compra  cayeron un 16,4%, según estimaciones de abeceb.com en base a los datos que publica el INDEC. En cambio, en el acumulado del 2011, dichas cifras llegaron hasta el 7,7% y 5,6%, reflejando el buen momento que atraviesa el consumo privado. 
 
La expansión económica: en el 2009, la actividad económica se resintió y cayó un 2,7%, disminuyendo la confianza de los votantes en el gobierno nacional. Pero este año, como consecuencia del fuerte aumento del consumo, de las políticas expansivas del gobierno y del contexto externo más favorable, el PIB registró en los primeros dos trimestres un crecimiento del 7,8%, según las estimaciones de abeceb.com. El cambio de un escenario negativo hacia uno más positivo se tradujo para el oficialismo en un mayor apoyo popular.

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