Así reveló que “en las provincias más pobres los trabajadores quedan muy lejos, incluso de este salario mínimo”. “En la Argentina tenemos el problema de que hay 250 grandes empresas que imponen las reglas de juego con la remarcación” , dijo y añadió: “Además de la apelación a los empresarios faltan algunas leyes como en otros países donde se ponen límites” para que el ajuste del salario mínimo no se traslade a los precios.
Calificó esto como “práctica antisolidaria” y afirmó: “Con lo que aumentó el salario mínimo vital y móvil tampoco es como para que los empresarios se desgarren las vestiduras; porque quedó por debajo de lo que tendría que haber sido; nosotros planteamos una cifra mayor” .









